Autor: Ana Bolox
Páginas: 255
Año de edición: 2018
Género: Novela negra, Intriga
Opinión personal
Por la portada, la verdad, me hubiera pasado desapercibido. Pero, claro, eran tantas las buenas críticas que había leído de esta autora, que era solo cuestión de tiempo que leyera algo suyo. Y como no podía ser de otra forma, me he estrenado con su primer libro.
Carter & West se divide en tres relatos, ambientados en Londres a finales de los años 30 y principios de los 40.
-En el primero de ellos, Destino inexorable, nos metemos de lleno tras los acelerados pasos de Nett, que corre como alma que lleva el diablo, tratando de camuflarse entre el gentío, de camino a una estación, con la esperanza de una nueva vida. Poco a poco nos enteramos de que acaban de matar a su señora, una distinguida dama, en su mansión palaciega. Al parecer, a manos del mayordomo. ¿El móvil? El robo de unas joyas. A Nett, la doncella de la difunta señora, también se la relaciona de algún modo en el asesinato. Pero nada es lo que parece. Y aunque la verdad podría ser más retorcida, intuimos que la pobre Nett no lo va a tener nada fácil a partir de ahora.
A pesar de tener un final abierto, me dejó muy buen sabor de boca. Es el más corto, pero sirve de aperitivo para conocer lo bien que la autora maneja la tensión y el ritmo. Me hubiera gustado saber en qué acaba todo, porque ya te metes en la piel de la joven protagonista y te preguntas la suerte que correrá. Salvo por el nombre de un personaje secundario que saldrá en el siguiente relato (y que citan muy de pasada), no tiene demasiada relación con las demás historias.
-El segundo es Aracne, y gira en torno al robo de unos importantes documentos que, de salir a la luz, podrían comprometer la seguridad nacional, poniendo en entredicho la imagen del Servicio de Inteligencia británico. Para evitar que eso ocurra, Arthur Dwight, subdirector del MI5, reflexiona sobre posibles candidatos a quienes asignar una misión de investigación. Aunque, claro, el tema es tan delicado y secreto que tiene que ser alguien de fuera, para evitar tener que dar explicaciones llegado el momento. Y enseguida piensa en Charles Carter, un hombre de confianza que antes trabajaba para él y que ahora es detective de Scotland Yard.
Nuestro hombre (que no es otro que uno de los dos protagonistas a los que hace mención el propio título del libro), movido por un estrecho vínculo de lealtad hacia su antiguo ex-jefe, acepta el encargo dentro de la máxima discreción. Es decir, de manera extraoficial, sin que nadie sepa en qué anda metido salvo la persona que lo contrató y un tercero, amigo de Dwight, a quien supuestamente le han robado dichos documentos.
Pero Carter deberá ser cauto y andarse con ojo, pues a pesar de tener ya un claro sospechoso, nada parece cuadrar en este asunto. Una investigación a contrarreloj en la que deberá darse toda la prisa del mundo, antes de que las pocas pistas se diluyan para siempre y, una vez se destape la basura bajo la alfombra, empiecen a rodar cabezas.
Posiblemente (no lo termino de tener claro, porque el anterior también me dejó con la miel en los labios) haya sido el que más disfruté del libro, sin desmerecer, claro está, a los otros.
-Y llegamos a La muerte viene a cenar, el tercer y último relato.
Si el anterior estaba enmarcado en el mundillo del espionaje, este gira en torno a la extraña muerte de un afamado escritor venido a menos. Han pasado los años y Carter ahora es inspector, y el encargado de la investigación de dicho caso; una inesperada tragedia (inesperada dadas las circunstancias que la rodean) que aunque a simple vista hace pensar en el suicidio, nada es lo que parece, pues entre familiares y amigos, hay un interesante surtido de sospechosos con posibles motivos para desear su muerte.
Y es en esta historia donde conocemos a Kate West, la otra protagonista del libro. Ella no es investigadora como tal (en realidad es directora de una agencia de mecanografía), aunque como buena aficionada a las novelas policíacas y de misterio, no puede evitar dar rienda suelta a su entusiasta espíritu deductivo.
Cuando, a cuenta de este misterioso suceso (el del escritor muerto sobre el borrador de su última novela inédita), Carter y West se conocen, saltan chispas. La atracción, aunque sutil, está ahí, no pueden enmascararla. A Carter ella le parece una entrometida, una cotilla sin remedio, pero también arrebatadora. Y hasta cierto punto la situación le divierte. A West él le resulta interesante a la vez que desconcertante, pero también alguien a través del cual poder llevar a cabo una de sus fantasías: la de convertirse en investigadora improvisada y resolver un crimen.
El estilo de Ana me ha parecido muy pulcro y cuidado, en ocasiones con palabras, expresiones y cultismos que, si bien desentonarían un poco en estos tiempos modernos, le sientan estupendamente al género negro de época en el que se zambulle con brillantez y elegancia.
Cabe destacar la formidable labor de documentación por parte de la autora, con la que dota a los personajes y a ese Londres casi de película (de cine en blanco y negro, por supuesto), de una lograda cercanía (el libro rezuma amor por lo british). ^^
Resumiendo, mi primera toma de contacto con Ana Bolox ha sido más que satisfactoria, y por descontado repetiré con más de sus libros. No os quepa la menor duda. Si os gustan las novelas policíacas, lo británico, y encima aderezado con salseo, con diálogos mordaces y giros interesantes, Carter & West es vuestro libro.
Carter & West se divide en tres relatos, ambientados en Londres a finales de los años 30 y principios de los 40.
-En el primero de ellos, Destino inexorable, nos metemos de lleno tras los acelerados pasos de Nett, que corre como alma que lleva el diablo, tratando de camuflarse entre el gentío, de camino a una estación, con la esperanza de una nueva vida. Poco a poco nos enteramos de que acaban de matar a su señora, una distinguida dama, en su mansión palaciega. Al parecer, a manos del mayordomo. ¿El móvil? El robo de unas joyas. A Nett, la doncella de la difunta señora, también se la relaciona de algún modo en el asesinato. Pero nada es lo que parece. Y aunque la verdad podría ser más retorcida, intuimos que la pobre Nett no lo va a tener nada fácil a partir de ahora.
A pesar de tener un final abierto, me dejó muy buen sabor de boca. Es el más corto, pero sirve de aperitivo para conocer lo bien que la autora maneja la tensión y el ritmo. Me hubiera gustado saber en qué acaba todo, porque ya te metes en la piel de la joven protagonista y te preguntas la suerte que correrá. Salvo por el nombre de un personaje secundario que saldrá en el siguiente relato (y que citan muy de pasada), no tiene demasiada relación con las demás historias.
-El segundo es Aracne, y gira en torno al robo de unos importantes documentos que, de salir a la luz, podrían comprometer la seguridad nacional, poniendo en entredicho la imagen del Servicio de Inteligencia británico. Para evitar que eso ocurra, Arthur Dwight, subdirector del MI5, reflexiona sobre posibles candidatos a quienes asignar una misión de investigación. Aunque, claro, el tema es tan delicado y secreto que tiene que ser alguien de fuera, para evitar tener que dar explicaciones llegado el momento. Y enseguida piensa en Charles Carter, un hombre de confianza que antes trabajaba para él y que ahora es detective de Scotland Yard.
Nuestro hombre (que no es otro que uno de los dos protagonistas a los que hace mención el propio título del libro), movido por un estrecho vínculo de lealtad hacia su antiguo ex-jefe, acepta el encargo dentro de la máxima discreción. Es decir, de manera extraoficial, sin que nadie sepa en qué anda metido salvo la persona que lo contrató y un tercero, amigo de Dwight, a quien supuestamente le han robado dichos documentos.
Pero Carter deberá ser cauto y andarse con ojo, pues a pesar de tener ya un claro sospechoso, nada parece cuadrar en este asunto. Una investigación a contrarreloj en la que deberá darse toda la prisa del mundo, antes de que las pocas pistas se diluyan para siempre y, una vez se destape la basura bajo la alfombra, empiecen a rodar cabezas.
Posiblemente (no lo termino de tener claro, porque el anterior también me dejó con la miel en los labios) haya sido el que más disfruté del libro, sin desmerecer, claro está, a los otros.
-Y llegamos a La muerte viene a cenar, el tercer y último relato.
Si el anterior estaba enmarcado en el mundillo del espionaje, este gira en torno a la extraña muerte de un afamado escritor venido a menos. Han pasado los años y Carter ahora es inspector, y el encargado de la investigación de dicho caso; una inesperada tragedia (inesperada dadas las circunstancias que la rodean) que aunque a simple vista hace pensar en el suicidio, nada es lo que parece, pues entre familiares y amigos, hay un interesante surtido de sospechosos con posibles motivos para desear su muerte.
Y es en esta historia donde conocemos a Kate West, la otra protagonista del libro. Ella no es investigadora como tal (en realidad es directora de una agencia de mecanografía), aunque como buena aficionada a las novelas policíacas y de misterio, no puede evitar dar rienda suelta a su entusiasta espíritu deductivo.
Cuando, a cuenta de este misterioso suceso (el del escritor muerto sobre el borrador de su última novela inédita), Carter y West se conocen, saltan chispas. La atracción, aunque sutil, está ahí, no pueden enmascararla. A Carter ella le parece una entrometida, una cotilla sin remedio, pero también arrebatadora. Y hasta cierto punto la situación le divierte. A West él le resulta interesante a la vez que desconcertante, pero también alguien a través del cual poder llevar a cabo una de sus fantasías: la de convertirse en investigadora improvisada y resolver un crimen.
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El estilo de Ana me ha parecido muy pulcro y cuidado, en ocasiones con palabras, expresiones y cultismos que, si bien desentonarían un poco en estos tiempos modernos, le sientan estupendamente al género negro de época en el que se zambulle con brillantez y elegancia.
Cabe destacar la formidable labor de documentación por parte de la autora, con la que dota a los personajes y a ese Londres casi de película (de cine en blanco y negro, por supuesto), de una lograda cercanía (el libro rezuma amor por lo british). ^^
Resumiendo, mi primera toma de contacto con Ana Bolox ha sido más que satisfactoria, y por descontado repetiré con más de sus libros. No os quepa la menor duda. Si os gustan las novelas policíacas, lo británico, y encima aderezado con salseo, con diálogos mordaces y giros interesantes, Carter & West es vuestro libro.


















































