Autor: David Orell
Páginas: 28
Año de edición: 2014
Género: Narrativa
Antes de meterme a comentar el libro que hoy os traigo, quería informaros de que se han hecho un par de cambios de diseño en el blog:
Tanto en la sección "Biblioteca" como en la de "Cine", se ha sustituido "Por título" por "Por portada", una nueva forma de catalogar las reseñas de libros y películas, que pensamos que es más agradable y colorista. Esperamos que os guste, solo tenéis que pinchar arriba en ambos sitios para ver los cambios.
Y ahora sí, vamos al lío...
Opinión personal
Me hice eco de este libro a través del blog de Adella Brac, Las palabras soñadas, y como ya conocéis mi debilidad por el género de relatos enseguida decidí hacerme con él. He de decir que son relatos muy cortitos, viendo las páginas que tiene os podéis hacer una idea, sin embargo, pese a la brevedad, tengo que admitir que me dejaron un buen sabor de boca.
Empezamos con Ramiro, el primer cuentito, que a modo de prólogo nos presenta la triste situación de su protagonista; triste sobre todo para los que sentimos devoción por los libros. En ese sentido es inevitable no compadecerte de este pobre anciano.
A partir de aquí esta colección de pequeñas historias se divide en tres bloques: Impaciencia, Locura y Decepción.
En el primero, "Impaciencia", tenemos un par de relatos: Bajo la lluvia, donde podemos sentir muy de cerca la ansiedad y la soledad de su protagonista, y Puede ser, en el cual somos partícipes de una especie de evocación o recuerdo de tiempos dorados, con un final simpático que te devuelve a la realidad, o en el caso de su personaje, los pies a la tierra.
El segundo, "Locura", contiene tres: En la orilla, debo decir que mi favorito, porque en muy pocas palabras transmite la bondad y la gratitud del ser humano, es muy inocente y a la vez entrañable. Luego está Sweet the sound, aparentemente cotidiano pero con cierto toque macabro, y Pandemónium, el que cierra este bloque, una auténtica ida de olla que, si al principio pareces perderte, el final le da cierto sentido, dejándote con una sonrisa en la cara.
El tercero, Decepción, cierra con dos relatos más: Celos, al que no le he pillado el punto o no lo he terminado de entender, quizá el que menos me haya gustado, y De besos y decepciones, que me ha encantado por su final tan irónico, no cuento más porque perdería la gracia.
Por último el libro termina con un Epílogo, donde se nos vuelve a conectar con Ramiro, el prota del primer relato, poniéndonos de relieve los distintos estados de ánimo o fases por las que ha pasado: Impaciencia, Locura y Decepción. Con una última frase, genial por cierto, con la que el título de este libro adquiere significado.
Me ha gustado el estilo del autor, sencillo y desenfadado, muy accesible para dejarse llevar. Quizá me ha faltado profundidad en los personajes, pero reconozco que gracias a esto, a sus anonimatos, hace que te identifiques con algunas de las situaciones que plantea, que tranquilamente les podría pasar a cualquiera. Espero que David se anime a escribir más cosas, por mi parte estaré encantado de leerlas.
Los que deseéis haceros con "Ya lo dijo Thomas", podéis comprarlo en Amazon pinchando aquí. Muy ligerito y refrescante, ideal para picotear entre horas o leer de una vez en un rato, como fue mi caso.
Empezamos con Ramiro, el primer cuentito, que a modo de prólogo nos presenta la triste situación de su protagonista; triste sobre todo para los que sentimos devoción por los libros. En ese sentido es inevitable no compadecerte de este pobre anciano.
A partir de aquí esta colección de pequeñas historias se divide en tres bloques: Impaciencia, Locura y Decepción.
En el primero, "Impaciencia", tenemos un par de relatos: Bajo la lluvia, donde podemos sentir muy de cerca la ansiedad y la soledad de su protagonista, y Puede ser, en el cual somos partícipes de una especie de evocación o recuerdo de tiempos dorados, con un final simpático que te devuelve a la realidad, o en el caso de su personaje, los pies a la tierra.
El segundo, "Locura", contiene tres: En la orilla, debo decir que mi favorito, porque en muy pocas palabras transmite la bondad y la gratitud del ser humano, es muy inocente y a la vez entrañable. Luego está Sweet the sound, aparentemente cotidiano pero con cierto toque macabro, y Pandemónium, el que cierra este bloque, una auténtica ida de olla que, si al principio pareces perderte, el final le da cierto sentido, dejándote con una sonrisa en la cara.
El tercero, Decepción, cierra con dos relatos más: Celos, al que no le he pillado el punto o no lo he terminado de entender, quizá el que menos me haya gustado, y De besos y decepciones, que me ha encantado por su final tan irónico, no cuento más porque perdería la gracia.
Por último el libro termina con un Epílogo, donde se nos vuelve a conectar con Ramiro, el prota del primer relato, poniéndonos de relieve los distintos estados de ánimo o fases por las que ha pasado: Impaciencia, Locura y Decepción. Con una última frase, genial por cierto, con la que el título de este libro adquiere significado.
Me ha gustado el estilo del autor, sencillo y desenfadado, muy accesible para dejarse llevar. Quizá me ha faltado profundidad en los personajes, pero reconozco que gracias a esto, a sus anonimatos, hace que te identifiques con algunas de las situaciones que plantea, que tranquilamente les podría pasar a cualquiera. Espero que David se anime a escribir más cosas, por mi parte estaré encantado de leerlas.
Los que deseéis haceros con "Ya lo dijo Thomas", podéis comprarlo en Amazon pinchando aquí. Muy ligerito y refrescante, ideal para picotear entre horas o leer de una vez en un rato, como fue mi caso.


