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martes, 9 de junio de 2026

Cuentos insólitos


Título: Cuentos insólitos
Autor: Héctor Espadas López-Tello
Páginas: 306
Año de edición: 2023
Género: Fantasía, Ciencia ficción, Terror, Relatos


Opinión personal
La antología que hoy os traigo es una de mis últimas lecturas, y ya os adelanto que la disfruté mucho. El compendio de historias que recopila es muy de mi rollo, y lo mejor de todo, son abundantes, por lo que si unas no os terminan de cuajar, os puedo asegurar que otras os dejarán más que satisfechos.
El autor ha reunido aquí nada más y nada menos que 27 relatos, aglomerando cuentos de toda una vida, pues algunos fueron escritos en su juventud y otros en su madurez.

Muy acertadamente, Héctor Espadas estructura o divide la colección en 4 categorías: 
-Ciencia ficción.
-Terror.
-Épica, fantasía y aventuras.
-Primeros relatos.

Y tras un prólogo en el que nos cuenta las dificultades que atravesó para sacar este ambicioso proyecto adelante, en un ejercicio de sinceridad que le honra, comienza la evasión y el entretenimiento, la sucesión de relatos tan dispares.
Como es obvio, unos me gustaron más que otros. Así que paso a comentaros una pincelada de los que fueron mis 8 relatos favoritos: 

-Martina ama su trabajo.
Después de ocho años en hibernación, Martina es despertada por Aurora, la IA que pilota la nave. Se están acercando a su destino: una luna en la que hay afincada una colonia humana. Su misión: reparar unas averías con la ayuda de Telémaco, su androide. Pero al llegar se encuentran con algo inesperado.

"Siempre había preferido la noche al día y el espacio se asemejaba a una inmensa noche silenciosa. Las estrellas eran pequeños puntos distantes que solo lograban alumbrar a sus planetas más cercanos. El sonido era inexistente en el vacío. Encontraba paz en aquella eterna noche. Se sentía segura y cómoda, como cuando de niña se acostaba en su habitación con las persianas bajadas."

Me gustó sobre todo las rutinas de la nave, la calma que se respira, y la mentalidad de Martina, que prefiere la compañía de los "artificiales" a la de los humanos.

-Atraco en Carson City.
En un Marte ya terraformado, un tipo viene huyendo de la ley a través de áridas llanuras. Una tormenta de arena (muy comunes en el planeta rojo) se le empieza a echar encima, por lo que se refugia en una cantina que encuentra en su camino.
Me encantó esa ambientación de western futurista, los personajes de la cantina, y eso de que, a diferencia de la Tierra, donde los androides solo existen para servir a los humanos, aquí fueran libres y tuvieran poder de elección.

-El ladrón de tangas.
Un joven accede a pasar una semana en el chalet de su compañero de piso, en el campo. Lo que no esperaba es que fueran a ser unas vacaciones tan estresantes.

"Los veranos en familia pueden ser agobiantes, sobre todo si no se trata de la tuya. Fran no estaba acostumbrado a que el baño estuviera siempre ocupado, a tanto grito, a la radio y la tele sonando a la vez, a no estar ni un instante solo."

Me gustó mucho esa mezcla de fantasía sexual propia de cualquier adolescente, con ese punto de suceso paranormal muy del estilo Cuentos asombrosos.

-El caso del imposible hombre araña.
Un hombre sobrevive a duras penas con la ingrata profesión de detective. Contados casos de poca relevancia que le dan lo justo para llenar la nevera. Pero un caso en concreto lo pone contra las cuerdas.

"Ser investigador privado no es como lo pintan en las películas. Uno no termina asesorando a la policía ni apareciendo en la escena de un crimen con un par de cafés preguntando: <<¿Qué tenemos?>>. Rafael Vejira Adama -Rafa- lo sabía perfectamente cuando abandonó la carrera de Informática y se apuntó al grado de Criminología. Le habían advertido que no tenía nada que ver con ser Sherlock Holmes, pero también que tendría más posibilidades de trabajar. Una ardilla podía recorrer España sin tocar el suelo saltando de una cabeza a otra de titulados universitarios en paro. Rafa a duras penas podía costearse la estancia y los estudios, y se negaba a volver al pueblo. La vida en la ciudad le gustaba, a pesar de todo. La jugada le salió bien y, tal como acabó el grado, una aseguradora le tuvo en prácticas y luego le contrató. Lo cierto es que lo explotaron, pero aprendió mucho, tanto que, cuando lo despidieron, se envalentonó y se hizo autónomo."

Muy bueno. De los mejores.

-Última sesión.
Una joven queda con un chico a través de una página online de citas. El lugar acordado: un viejo cine.
Me gustó el giro final. Y la película que van a ver no puede ir más acorde con el relato.

-Un vecino sospechoso.
Desde que María se mudó a este nuevo piso, no dejan de sucederle cosas extrañas en casa. Y sus sospechas van dirigidas a Martín, el vecino de al lado. Un tipo del que casi toda la comunidad desconfía. Pero las apariencias a veces engañan.
Me encantaron esas vecinas mayores, que me recordaron mucho a las viejecitas cotillas de "Radiopatio" (mis personajes favoritos de la serie Aquí no hay quien viva). Y el final no tiene desperdicio.

-El tesoro del Turco.
En el Horizonte Rojo, un barco pirata bastante singular, los tres marginados de su tripulación hacen piña, conspirando juntos para vengarse del resto, pues comparten una información valiosa. Un secreto que los hace recelar incluso entre ellos mismos.

"Lejos del remanso de paz que prometían sus playas a primera vista, muchas islas eran auténticos infiernos. Los piratas no tenían otro lugar donde esconder sus tesoros, pero, por otro lado, eran idóneas para tal función. A nadie se le ocurriría adentrarse en una de estas islas sin un mapa o señas claras de dónde encontrar un tesoro. Aun teniendo uno, era peligroso."

La ambientación tan lograda hace que te metas dentro desde la primera página.

-Las arañas del tiempo.
En un futuro indefinido hay una empresa que ofrece la posibilidad de trabajar 16 horas diarias (los siete días de la semana durante dos años), a cambio de jubilarse y vivir la vida sin preocupaciones económicas. Todo ello gracias a un medicamento que ayuda a soportar el agotamiento físico y mental. Una pareja se apunta, haciendo planes de futuro.
A pesar de su brevedad, me resultó muy original.


.....

Mención especial a estos 8 relatos, que aunque no están entre mis favoritos, me parecieron interesantes y atractivos:
-Tenemos que hablar.
-Último ataque a Horus Prime.
-No te vayas.
-El pequeño conde.
-La maldición.
-¡Bang!
-Igor.
-Lady Jazz.

Del autor leí antes La última ciudad del mundo (reseña aquí), una novela postapocalíptica que me dejó muy buenas sensaciones. Es curioso porque, en el caso de la ciencia ficción, es un género al que acudo muy de cuando en cuando, pues me cuesta acercarme, y con Héctor Espadas, no sé cómo lo hace, pero consigue que la disfrute. No sé si el hecho de que sea de mi misma quinta, autor andaluz y encima friki, influya de algún modo, y haga que conecte tan fácilmente con sus personajes cercanos y sus historias con ese toque pulp.
¿Y qué nos encontramos aquí? Pues cruceros intergalácticos, viajes en el tiempo, androides, terrores cósmicos, plagas de bichejos alienígenas, radiación y mutantes, zombis, criaturas de pesadilla, vampiros, fantasmas y alucinaciones, brujas y maldiciones... y cualquier cosa estrambótica que se os pase por la cabeza de literatura de género. Pero sobre todo imaginación a raudales, y toques de humor que (incluso alguien como yo, que pocas cosas me hacen gracia) en más de una ocasión me han sacado una sonrisa.
Me lo pasé pipa leyendo estas historias, unas más originales que otras, pero todas con esa dosis de misterio que te mantiene pegado a sus páginas.

Por cierto, la edición es magnífica. El autor, al que se nota que le gusta cuidar los detalles, ha tenido a bien incluir con cada ejemplar un librillo de ilustraciones. Creaciones de diferentes ilustradores, hechas de forma exclusiva para muchos de los relatos (no todos). Algunas son una pasada.




lunes, 5 de abril de 2021

La última ciudad del mundo


Título: La última ciudad del mundo
Autor: Héctor Espadas López-Tello
Páginas: 335
Año de edición: 2020
Género: Ciencia ficción


Opinión personal
Como sabéis, siempre me ha costado acercarme a la ciencia ficción, me tiene que llamar mucho el libro en cuestión. De todas formas, mis contadas incursiones en el género me han traído gratas sorpresas; como es el caso del libro que hoy os traigo, que, ya de entrada, lo primero que me llamó la atención es que transcurría en mi tierra, solo que en un futuro lejano.

Antes de hablaros de él, quiero decir que ya la dedicatoria, al abrir la primera página, me conmovió:

"A Chucky, el mejor gato amigo del mundo. No pude terminar de leerte esta novela."

Un pequeño detalle que me hizo entrever que su autor es sensible, amante de los animales y en especial de los gatos (como yo), así que por ahí empezamos bien. ^^

La historia se ambienta en un futuro postapocalíptico en el cual, tras la última Gran Guerra (cuando los humanos terminan de devastar el planeta por culpa de sus estúpidas y continuas diferencias), solo una única ciudad sigue en pie: Neobética, ubicada en el valle del Guadalquivir.
La gente parece haber involucionado (mentalmente, al menos), pues ahora todo lo rige una fuerte corriente religiosa, y los ciudadanos viven sometidos a estrictas normas dentro de la ciudad. Fuera de sus muros solo queda radiación, insalubridad y peligros que muy pocos conocen.

En este marco tan adverso conocemos a Yago, un joven patrullero que se dedica a supervisar torres de antena a kilómetros de la ciudad, en el exterior, adonde muy pocos se atreven a ir por temor a carroñeros y criaturas mutadas por el hostil entorno. Una profesión que se está perdiendo, pues cada vez quedan menos patrulleros.
Y al volante de su vehículo (en el que pasa largos días de aquí para allá, equipado con todas las prestaciones posibles para que resulte habitable), lo acompaña Iris, una inteligencia artificial con la que comparte confidencias, conversa y hasta discute en ocasiones, que llena un poco su solitaria rutina.

"Aunque sintética, era una molécula de ADN donde, además de su complejo algoritmo, había guardado todo el conocimiento del hombre. Quizás una vida artificial, pero una vida al fin y al cabo. Aunque en algún momento pensó que su inmortalidad podría causarle un infinito sufrimiento cuando se quedara sola, no fue capaz de configurarla para que se apagara definitivamente en una fecha concreta. Tampoco quiso capacitarla para desconectarse a sí misma, ya que pensó que un berrinche o una pequeña depresión podrían inducirla a un suicidio prematuro."

Las veces que Yago regresa a la ciudad, en esos pocos días que transcurre dentro de sus muros se ve con Berta, una mujer con la que se siente a gusto. Ambos se desean, pero sus encuentros siempre son a escondidas, pues bajo este yugo dogmático que gobierna la sociedad actual (atrás quedaron el antiguo ateísmo y el libre albedrio) todo lo que está fuera del matrimonio es censurable.
Berta (que por cierto es operadora de radio) sueña con, algún día, escapar lejos, y su mirada a menudo está puesta en las estrellas. El planeta empieza a marchitarse, y la mujer se dice a sí misma que alguna oportunidad tiene que haber allá arriba para ella.

Por otro lado, en el pasado Yago tuvo un amor de juventud llamado Olivia, una chica curiosa y aventurera que, por circunstancias de la vida, tuvo que dejar atrás, al verse obligado a abandonar las ruinas de Nueva Gades. Con el tiempo aprende a olvidarla, pero... ¿qué habrá sido de ella?
No quiero contaros más, pero en la historia irán apareciendo más y más personajes, como un padre y un hijo árabes, únicos tripulantes de una nave que orbita desde hace una eternidad alrededor del planeta (este binomio me resultó de lo más curioso), o una misteriosa mujer de otra galaxia que desciende a la Tierra con fines que desconocemos, o un insólito ser mitad perro, mitad ciborg que sobrevive como puede en este mundo salvaje, y otros tantos personajes que, en mayor o menor medida, tienen su protagonismo.


Mientras me adentraba en esta novela con aires a Mad Max, al principio no entendía adónde me quería llevar la historia (una historia que comienza con una letal lluvia ácida), cada vez con más personajes y subtramas, pero no me importaba, pues el paseo fue todo un disfrute. Poco a poco los distintos caminos parecen ir confluyendo en uno solo y el azaroso devenir de los distintos protagonistas va cobrando sentido.

A pesar de ser de corte futurista, el ambiente es muy cercano y bien reconocible, pues el estilo del autor es sencillo pero con una prosa cuidada y elegante, lo que se agradece, porque consigue que te zambullas en la historia con suma facilidad.
El final, aunque tiene cierto punto agridulce, reconozco que es el idóneo, no podía acabar de otra forma. Me dejó con ganas de más, sí, pero en el buen sentido.

Si, como yo, sois de los que os cuesta acercaros a la ciencia-ficción, os recomiendo que le deis una oportunidad. Si, por el contrario, sois asiduos al género, no podéis perderos esta interesante novela que te hace desconectar y meterte de lleno entre sus distintas tramas ya desde las primeras páginas.

Por cierto (si no lo digo, reviento), Héctor tiene una sección en su web llamada "Cuentos insólitos" que, si os pasáis, veréis que merece mucho la pena. En ella recoge relatos cortitos suyos que son verdaderas joyas. Podéis acceder a ellos pinchando aquí.




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