Título: El viento en los sauces
Autor: Kenneth Grahame
Páginas: 207
Año de edición: 2008
Género: Infantil
Sinopsis
El día que el hijo de
Kenneth Grahame, Alastair, cumplía cuatro años, lloraba desconsoladamente. Su
padre prometió contarle todos los cuentos que quisiera. El hijo escogió a los
protagonistas y el padre aceptó el desafío. Y estuvo contándole aventuras hasta
las doce de la noche. Siguió con estas aventuras muchas noches de los tres
siguientes años. El resultado fue la aparición en 1908, de El viento en los sauces.
En la orilla del río, Topo, Ratón, Tejón y Sapo son buenos amigos y viven apaciblemente, pero entre ellos discrepan sobre la necesidad de abandonar la tranquilidad de su hogar y vivir aventuras. La orilla del río, símbolo de lo conocido y seguro, y el ancho mundo que representa lo desconocido y peligroso, pero también la libertad, constituyen el escenario de este relato sobre el encanto de la vida sencilla y la amistad, todo ello bañado con humor y poesía. El humor, muy sutil, abunda en los diálogos y en las peripecias de los personajes; la poesía impregna todo el relato pero muy especialmente las descripciones de la naturaleza, cuyo realismo el autor equilibra con bellas imágenes y metáforas.
En la orilla del río, Topo, Ratón, Tejón y Sapo son buenos amigos y viven apaciblemente, pero entre ellos discrepan sobre la necesidad de abandonar la tranquilidad de su hogar y vivir aventuras. La orilla del río, símbolo de lo conocido y seguro, y el ancho mundo que representa lo desconocido y peligroso, pero también la libertad, constituyen el escenario de este relato sobre el encanto de la vida sencilla y la amistad, todo ello bañado con humor y poesía. El humor, muy sutil, abunda en los diálogos y en las peripecias de los personajes; la poesía impregna todo el relato pero muy especialmente las descripciones de la naturaleza, cuyo realismo el autor equilibra con bellas imágenes y metáforas.
Opinión personal
Me hice con el libro en uno de esos tenderetes que ponen en
los paseos marítimos de la playa, la portada me pareció simpática y, tras
comprobar que los personajes eran animales, enseguida decidí darle una
oportunidad. Por aquel entonces no sabía que fuera un cuento de culto que
hubiese ido saltando generación tras otra.
La historia empieza
dentro de la casa de Topo. Con él y sus ansias de curiosidad, de oxigenarse
y conocer mundo, comienza un recorrido a través de hermosos parajes y
situaciones estrambóticas donde, desde los ojos de distintos personajes de
fábula, hermanados más adelante por los avatares del destino, somos partícipes de ese florido ecosistema
de criaturas y conductas (algunas muy humanas).
La propia naturaleza, con su influjo en los animales debido a
los cambios estacionales, es como si fuese un personaje más.
El ingenuo y
explorador Topo. El leal y comprensivo Ratón. El disciplinado y sensato Tejón.
El alocado y caprichoso Sapo. Todo un surtido de personalidades que, combinadas,
conforman las aventuras y desventuras de este curioso grupo (analizando cada
una de ellas, por sus roles, no son tan distintas a personas reales de nuestro
entorno. Seguro que os identificáis con alguno y, a su vez, reconocéis a gente
cercana de vuestro día a día). El viento en los sauces es un tranquilo y reparador canto a la vida, de amor a la naturaleza, a la
sencillez y a los buenos hábitos.
Solo una pega le
pongo: el estilo poético del autor, recreándose tanto en esas descripciones
bucólicas, ralentizan el ritmo de la lectura. Será que mi gusto por la poesía
no lo tuve nunca lo suficientemente educado.
En la
edición que me pillé viene una introducción
muy interesante hablando del autor, que me parece que ayuda bastante a entender su romántica visión por los espacios naturales
y los seres que lo habitan. Brevemente, viene a contar que Kenneth
Grahame (1859-1932) perdió a su madre cuando sólo tenía cinco años, y su padre,
incapaz de hacerse cargo de sus cuatro hijos, los envió a vivir con su abuela a
una gran casa en el campo, "The Mount", en el pueblo de Cookham Dene,
Berkshire. El recuerdo de aquella casa inspiró a Grahame El viento en los
sauces, de cuya aparición, en plena Edad Dorada de la literatura infantil
inglesa, se cumplen ahora cien años. Recibida al principio con tibieza, la obra
llevaba, cuarenta años después, más de cien ediciones publicadas: se había
convertido en un clásico popular.
Puntos a destacar que me gustaron especialmente:
-Ese estilo tan inglés que hace
transportarte a esa época de principios de siglo.
-El
personaje de Ratón. Me encantó su
personalidad, y cómo no, la amistad tan sincera que se forja entre él y Topo.
-El
hecho de que haya ilustraciones clásicas
a cada poco.
Resumiendo, un librito muy ameno para dejarse
llevar, sin prisas, para degustar y recrearse despacio, recomendable para niños
y adultos que gusten de la naturaleza y los animales.




