Autor: Terry Pratchett
Páginas: 693
Año de edición: 2008
Género: Fantástico
Opinión personal
Posiblemente, después de los enanos, mi segunda raza favorita en la Fantasía sean los gnomos. Es por lo que intuía que este libro me iba a gustar. Y como me suele pasar cuando leo un libro que he disfrutado mucho, acabo reprochándome eso de... "¿Cómo he tardado tanto en rescatarlo de mi biblioteca personal?".
Originalmente publicado por entregas (es decir, por separado), este libro reúne en un solo volumen la trilogía al completo. Yo, la verdad, me lo he tomado como una única historia, y lo leí de una tacada, pues más amena y entretenida no puede ser. Y a pesar del considerable nº de páginas, me lo bebí, pues se lee en nada. Y la edición es tan liviana... Algo que me encantó, pues a pesar del grosor, apenas pesa nada y resulta muy cómoda y manejable.
Paso a comentaros un poco por encima los 3 libros o partes:
-Camioneros.
La historia empieza introduciéndonos en la madriguera de unos gnomos, en la ladera de una colina junto a una autopista. Tenemos a Masklin, protagonista indiscutible, un gnomo de mediana edad que se encarga de cazar para el resto del reducido grupo de gnomos que queda allí; pues la mayoría acabó marchándose hace ya mucho en busca de un futuro, lejos de esas duras tierras.
Hace lo que puede, pero parece que no es suficiente, pues no siempre hay ratas para cazar y, a falta de algo que llevarse a la boca, acaba cruzando la autopista, rebuscando en algún contenedor de bar de carretera, entre la basura que tiran los humanos.
También está Grimma, una gnoma con la que a menudo discute por tener intereses distintos. Ella le hace ver que no pueden abandonar a la tribu a su suerte, casi todos vejestorios, pues le deben mucho. Él lo comprende, pero a su vez se lamenta por seguir allí, llevando una vida de miserias y penurias, por no haberse marchado como ya hicieron otros en su día, cuando salieron en busca de oportunidades.
"-Sabes que no querrán irse -objetó ella-. Son demasiados viejos y todos han crecido aquí. Les gusta el sitio.
-Les gusta mientras estemos nosotros para atenderlos -afirmó Masklin.
Dejaron el asunto allí. Para cenar, hubo avellana. La de Masklin tenía un gusano.
Cuando terminó, salió de la guarida y se sentó en lo alto del terraplén con la barbilla entre las manos, contemplando una vez más la autopista.
Era un río de luces rojas y blancas. Dentro de las cajas que circulaban por ella viajaban humanos, dedicados a los misteriosos asuntos en que ocupaban su tiempo los humanos. Fueran cuales fuesen tales asuntos, siempre parecían tener prisa por llegar."
En un momento dado, a causa de un incidente grave, Masklin y los suyos se ven obligados a dejar su agujero y, ocultándose en la parte trasera de un camión estacionado en un área de servicio, huyen de aquellas tierras, sin saber hacia dónde se dirigen. Y el viaje los lleva hasta los almacenes de un gran hipermercado.
Allí, para su sorpresa, en el subsuelo de estos almacenes, descubrirán a otros gnomos. Gnomos que se establecieron en este lugar no sé sabe cuándo, y al no conocer otra cosa, toma al grupo de Masklin por seres extraños, pues nunca han salido al Exterior. De hecho, según sus creencias, el Exterior ni siquiera existe. ¿Sol? ¿Luna? Son conceptos, como muchos otros, que no entienden cuando Masklin y los suyos les relatan como algo normal. Para ellos el día es cuando las luces del hipermercado están encendidas y la noche cuando están apagadas.
Para el grupo recién llegado todo es nuevo, desde la comida, rica y apetitosa, envuelta en bandejas (nada que ver con la carne cruda de roedores o los restos de manzana podrida de algún contenedor), hasta la cantidad de gnomos que pululan por allí en aquel mundo subterráneo. ¡Miles!, una cifra de la que Masklin nunca ha escuchado. Bajo ese techo, todo está dividido en guetos que viven en distintos barrios: está el clan de Mercería, el clan de Frutería, el clan de Jardinería... Y ellos, recién llegados, no encajan en ningún departamento. Pero pronto revolucionarán el sitio con sus ideas "estrafalarias".
Esta primera parte me encantó. De hecho, es mi favorita del libro, lo cual no quiere decir que las otras no las disfrutara (apreciación personal, totalmente subjetiva). Aunque los protas están perfectamente definidos, el elenco de secundarios es de lujo. Me atrevería a decir que el verdadero encanto del libro.
9/10
-Cavadores.
Sin entrar mucho en detalles, en este segundo bloque hay un cambio de escenario por razones que no contaré, y los gnomos se ven abocados a un giro brusco que pone sus vidas patas arriba. Llegan nuevos personajes, y nuevas situaciones a las que ni unos ni otros están acostumbrados.
"Gurder y Angalo estaban discutiendo acaloradamente cuando Masklin regresó, pero el gnomo no intentó mediar en el enfrentamiento. Se limitó a dejar la Cosa en el suelo y a sentarse junto a ella, observando la disputa que tenía lugar entre los dos gnomos.
Era curioso cómo la gente necesitaba pelearse. Masklin había advertido que el secreto consistía en no escuchar nunca lo que decía el otro. Y Gurder y Angalo practicaban este arte a la perfección. El problema estaba en que ninguno de los dos se sentía completamente seguro de tener la razón y lo más curioso era que, cuanto menos convencido estaba uno de tenerla, más trataba de imponer su opinión al otro a base de gritos, como si el primero a quien tratara de convencerse fuera a uno mismo."
Debido a conflictos internos y peligros externos, Masklin, liderando un pequeño destacamento, emprenderá un viaje casi utópico en busca de una solución, algo que garantice la supervivencia de su pueblo, cada vez más inestable. Por lo que, prácticamente toda esta segunda parte nos pondremos en la piel de Grimma, compañera de este, que, junto con otros, se queda a cargo de los miles de gnomos. El tiempo pasará sin que Masklin regrese, y mientras tanto entre los gnomos no dejan de surgir problemas.
8/10
-La nave.
En este último bloque nos enteraremos de las vicisitudes que Masklin y sus dos o tres compañeros han tenido que pasar en ese viaje desde que salieron. Seremos testigos de varias sorpresas, y nuestros personajes madurarán a través de la experiencia, cayendo en la cuenta de que no son los seres más importantes ni inteligentes del mundo como se tenían, y que los humanos tal vez no sean tan estúpidos y atolondrados. Descubrirán que, comparado con otras fuerzas ajenas a ellos, su existencia es insignificante, y allá adonde vayan jamás escaparán a la presencia de los humanos.
"Masklin se arrastró hasta el borde del agujero y miró entre los cables. Al otro lado había unos pies humanos. Pies de mujer humana, por su aspecto. Normalmente, eran los que llevaban un calzado menos práctico.
Uno podía averiguar muchas cosas de los humanos observando sus zapatos. La mayor parte del tiempo, era lo único que un gnomo alcanzaba a ver de ellos. El resto del humano era, por lo general, poco más que los negros orificios de una nariz, allá en las alturas."
¿Conseguirán nuestros héroes en miniatura su objetivo? ¿Qué será del incierto futuro de su raza? Tendréis que leerlo para descubrirlo. Lo que sí os puedo asegurar es que, en el durante de su desesperada misión, nos harán vivir situaciones del todo estrafalarias y surrealistas.
"-¿Entiendes algo, Cosa? -preguntó Masklin.
Sí. El humano del cartel dice que está aquí para llevar a nuestro humano a un hotel, que es un lugar donde los humanos comen y duermen. En cuanto al resto, sólo ha repetido esas cosas que los humanos se dicen entre ellos para asegurarse de que siguen con vida.
-¿A qué te refieres? -inquirió Masklin.
A esas frases como "Que tenga un buen día", "¿Cómo está usted?" o " Vaya tiempecito está haciendo últimamente, ¿no?". Con esas palabras lo que pretenden decir es: "Yo estoy vivo y tú también".
-Es cierto, pero los gnomos utilizan el mismo tipo de fórmula, Cosa. Lo llamamos "llevarse bien con los demás". Y te sugiero que pruebes a hacerlo tú también."
7/10
No me suelo reír con los libros, soy así. Pero con este os aseguro que alguna que otra vez Moniki me miraba extrañada, sin entender mis carcajadas. No lo he dicho, pero es una historia ambientada en la actualidad, no tiene nada que ver con el universo Mundodisco, aunque esté escrita por el mismo autor, por lo que, a su vez, me parece la elección perfecta para aquellos que lleváis tiempo con ganas de leer a Pratchett y, al mismo tiempo, os da pereza adentraros en una saga tan longeva como Mundodisco.
Es más, hasta la fecha mis libros favoritos del autor eran Ritos iguales y ¡Guardias, guardias!; y El éxodo de los gnomos (sin pertenecer a su saga más conocida) me ha gustado más incluso.
Como único punto negativo, destacar las numerosas erratas que he encontrado en esta edición. No obstante, ni siquiera eso resta a las buenas impresiones que deja.
No solo entretiene, te hace reflexionar, atesorándonos con interesantes puntos de vista (siempre a través de la mordaz ironía del autor) sobre cantidad de aspectos que funcionan de crítica, si lo llevamos a nuestro terreno. Aquí confluyen pensamientos y conductas universales, como el egocentrismo existencial, las clases de poder, la ignorancia frente al poder de los libros, el miedo al cambio, los eternos contrastes generacionales, el choque del dogmatismo religioso contra la lógica, el intelecto y el sentido común de las ciencias...
De todas formas, si lo que buscáis es simplemente evasión y desconectar con algo diferente, adictivo, y con personajes con encanto, este es vuestro libro. Una fantasía cotidiana, cercana, de andar por casa.
Originalmente publicado por entregas (es decir, por separado), este libro reúne en un solo volumen la trilogía al completo. Yo, la verdad, me lo he tomado como una única historia, y lo leí de una tacada, pues más amena y entretenida no puede ser. Y a pesar del considerable nº de páginas, me lo bebí, pues se lee en nada. Y la edición es tan liviana... Algo que me encantó, pues a pesar del grosor, apenas pesa nada y resulta muy cómoda y manejable.
Paso a comentaros un poco por encima los 3 libros o partes:
-Camioneros.
La historia empieza introduciéndonos en la madriguera de unos gnomos, en la ladera de una colina junto a una autopista. Tenemos a Masklin, protagonista indiscutible, un gnomo de mediana edad que se encarga de cazar para el resto del reducido grupo de gnomos que queda allí; pues la mayoría acabó marchándose hace ya mucho en busca de un futuro, lejos de esas duras tierras.
Hace lo que puede, pero parece que no es suficiente, pues no siempre hay ratas para cazar y, a falta de algo que llevarse a la boca, acaba cruzando la autopista, rebuscando en algún contenedor de bar de carretera, entre la basura que tiran los humanos.
También está Grimma, una gnoma con la que a menudo discute por tener intereses distintos. Ella le hace ver que no pueden abandonar a la tribu a su suerte, casi todos vejestorios, pues le deben mucho. Él lo comprende, pero a su vez se lamenta por seguir allí, llevando una vida de miserias y penurias, por no haberse marchado como ya hicieron otros en su día, cuando salieron en busca de oportunidades.
"-Sabes que no querrán irse -objetó ella-. Son demasiados viejos y todos han crecido aquí. Les gusta el sitio.
-Les gusta mientras estemos nosotros para atenderlos -afirmó Masklin.
Dejaron el asunto allí. Para cenar, hubo avellana. La de Masklin tenía un gusano.
Cuando terminó, salió de la guarida y se sentó en lo alto del terraplén con la barbilla entre las manos, contemplando una vez más la autopista.
Era un río de luces rojas y blancas. Dentro de las cajas que circulaban por ella viajaban humanos, dedicados a los misteriosos asuntos en que ocupaban su tiempo los humanos. Fueran cuales fuesen tales asuntos, siempre parecían tener prisa por llegar."
En un momento dado, a causa de un incidente grave, Masklin y los suyos se ven obligados a dejar su agujero y, ocultándose en la parte trasera de un camión estacionado en un área de servicio, huyen de aquellas tierras, sin saber hacia dónde se dirigen. Y el viaje los lleva hasta los almacenes de un gran hipermercado.
Allí, para su sorpresa, en el subsuelo de estos almacenes, descubrirán a otros gnomos. Gnomos que se establecieron en este lugar no sé sabe cuándo, y al no conocer otra cosa, toma al grupo de Masklin por seres extraños, pues nunca han salido al Exterior. De hecho, según sus creencias, el Exterior ni siquiera existe. ¿Sol? ¿Luna? Son conceptos, como muchos otros, que no entienden cuando Masklin y los suyos les relatan como algo normal. Para ellos el día es cuando las luces del hipermercado están encendidas y la noche cuando están apagadas.
Para el grupo recién llegado todo es nuevo, desde la comida, rica y apetitosa, envuelta en bandejas (nada que ver con la carne cruda de roedores o los restos de manzana podrida de algún contenedor), hasta la cantidad de gnomos que pululan por allí en aquel mundo subterráneo. ¡Miles!, una cifra de la que Masklin nunca ha escuchado. Bajo ese techo, todo está dividido en guetos que viven en distintos barrios: está el clan de Mercería, el clan de Frutería, el clan de Jardinería... Y ellos, recién llegados, no encajan en ningún departamento. Pero pronto revolucionarán el sitio con sus ideas "estrafalarias".
Esta primera parte me encantó. De hecho, es mi favorita del libro, lo cual no quiere decir que las otras no las disfrutara (apreciación personal, totalmente subjetiva). Aunque los protas están perfectamente definidos, el elenco de secundarios es de lujo. Me atrevería a decir que el verdadero encanto del libro.
9/10
-Cavadores.
Sin entrar mucho en detalles, en este segundo bloque hay un cambio de escenario por razones que no contaré, y los gnomos se ven abocados a un giro brusco que pone sus vidas patas arriba. Llegan nuevos personajes, y nuevas situaciones a las que ni unos ni otros están acostumbrados.
"Gurder y Angalo estaban discutiendo acaloradamente cuando Masklin regresó, pero el gnomo no intentó mediar en el enfrentamiento. Se limitó a dejar la Cosa en el suelo y a sentarse junto a ella, observando la disputa que tenía lugar entre los dos gnomos.
Era curioso cómo la gente necesitaba pelearse. Masklin había advertido que el secreto consistía en no escuchar nunca lo que decía el otro. Y Gurder y Angalo practicaban este arte a la perfección. El problema estaba en que ninguno de los dos se sentía completamente seguro de tener la razón y lo más curioso era que, cuanto menos convencido estaba uno de tenerla, más trataba de imponer su opinión al otro a base de gritos, como si el primero a quien tratara de convencerse fuera a uno mismo."
Debido a conflictos internos y peligros externos, Masklin, liderando un pequeño destacamento, emprenderá un viaje casi utópico en busca de una solución, algo que garantice la supervivencia de su pueblo, cada vez más inestable. Por lo que, prácticamente toda esta segunda parte nos pondremos en la piel de Grimma, compañera de este, que, junto con otros, se queda a cargo de los miles de gnomos. El tiempo pasará sin que Masklin regrese, y mientras tanto entre los gnomos no dejan de surgir problemas.
8/10
-La nave.
En este último bloque nos enteraremos de las vicisitudes que Masklin y sus dos o tres compañeros han tenido que pasar en ese viaje desde que salieron. Seremos testigos de varias sorpresas, y nuestros personajes madurarán a través de la experiencia, cayendo en la cuenta de que no son los seres más importantes ni inteligentes del mundo como se tenían, y que los humanos tal vez no sean tan estúpidos y atolondrados. Descubrirán que, comparado con otras fuerzas ajenas a ellos, su existencia es insignificante, y allá adonde vayan jamás escaparán a la presencia de los humanos.
"Masklin se arrastró hasta el borde del agujero y miró entre los cables. Al otro lado había unos pies humanos. Pies de mujer humana, por su aspecto. Normalmente, eran los que llevaban un calzado menos práctico.
Uno podía averiguar muchas cosas de los humanos observando sus zapatos. La mayor parte del tiempo, era lo único que un gnomo alcanzaba a ver de ellos. El resto del humano era, por lo general, poco más que los negros orificios de una nariz, allá en las alturas."
¿Conseguirán nuestros héroes en miniatura su objetivo? ¿Qué será del incierto futuro de su raza? Tendréis que leerlo para descubrirlo. Lo que sí os puedo asegurar es que, en el durante de su desesperada misión, nos harán vivir situaciones del todo estrafalarias y surrealistas.
"-¿Entiendes algo, Cosa? -preguntó Masklin.
Sí. El humano del cartel dice que está aquí para llevar a nuestro humano a un hotel, que es un lugar donde los humanos comen y duermen. En cuanto al resto, sólo ha repetido esas cosas que los humanos se dicen entre ellos para asegurarse de que siguen con vida.
-¿A qué te refieres? -inquirió Masklin.
A esas frases como "Que tenga un buen día", "¿Cómo está usted?" o " Vaya tiempecito está haciendo últimamente, ¿no?". Con esas palabras lo que pretenden decir es: "Yo estoy vivo y tú también".
-Es cierto, pero los gnomos utilizan el mismo tipo de fórmula, Cosa. Lo llamamos "llevarse bien con los demás". Y te sugiero que pruebes a hacerlo tú también."
7/10
.....
No me suelo reír con los libros, soy así. Pero con este os aseguro que alguna que otra vez Moniki me miraba extrañada, sin entender mis carcajadas. No lo he dicho, pero es una historia ambientada en la actualidad, no tiene nada que ver con el universo Mundodisco, aunque esté escrita por el mismo autor, por lo que, a su vez, me parece la elección perfecta para aquellos que lleváis tiempo con ganas de leer a Pratchett y, al mismo tiempo, os da pereza adentraros en una saga tan longeva como Mundodisco.
Es más, hasta la fecha mis libros favoritos del autor eran Ritos iguales y ¡Guardias, guardias!; y El éxodo de los gnomos (sin pertenecer a su saga más conocida) me ha gustado más incluso.
Como único punto negativo, destacar las numerosas erratas que he encontrado en esta edición. No obstante, ni siquiera eso resta a las buenas impresiones que deja.
No solo entretiene, te hace reflexionar, atesorándonos con interesantes puntos de vista (siempre a través de la mordaz ironía del autor) sobre cantidad de aspectos que funcionan de crítica, si lo llevamos a nuestro terreno. Aquí confluyen pensamientos y conductas universales, como el egocentrismo existencial, las clases de poder, la ignorancia frente al poder de los libros, el miedo al cambio, los eternos contrastes generacionales, el choque del dogmatismo religioso contra la lógica, el intelecto y el sentido común de las ciencias...
De todas formas, si lo que buscáis es simplemente evasión y desconectar con algo diferente, adictivo, y con personajes con encanto, este es vuestro libro. Una fantasía cotidiana, cercana, de andar por casa.









