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martes, 28 de febrero de 2023

Las llanuras del tránsito


Título: Las llanuras del tránsito
Autor: Jean M. Auel
Páginas: 800
Año de edición: 2011
Género: Narrativa


Opinión personal
La cuarta novela de la saga Los hijos de la Tierra trata sobre la vida de nuestros antepasados en la última fase de la Era Glacial. Cuando los Neandertales y los Cromañones comparten la Tierra. La situación es tan tensa con Los Cazadores de Mamuts que Ayla y Jondalar se ven obligados a iniciar un largo viaje.

Juntos recorren territorios desconocidos, muchos ocupados por tribus que, al verles con animales domesticados, les temen creyendo que son semidioses. Pasan momentos muy duros, pero siempre juntos ante la adversidad. Cada vez más cerca de ese lugar que llaman hogar.


Sigue siendo una maravilla, viajar en el tiempo y conocer de primera mano cómo pudo ser la vida en aquella época. Sin embargo, es el libro más flojo de los cuatro que llevo leídos. Para mi gusto, en ocasiones la autora abusa demasiado de las descripciones, por lo que le sobran muchas páginas. Los mejores momentos han sido cuando se encuentran con gente e interactúan, que resultan entretenidos e interesantes.

Aun así, una vez terminado, me quedo con una bonita sensación. Viajar junto a esta pareja y sus animales es un gustazo. La historia en global es fascinante. No dejo de sorprenderme por la labor de investigación que tuvo que hacer la autora para escribir cada una de las novelas. A pesar de que tenga partes algo pesadas, pienso seguir leyendo la serie completa.





miércoles, 8 de noviembre de 2017

Los cazadores de mamuts


Título: Los cazadores de mamuts
Autor: Jean M. Auel
Páginas: 768
Año de edición: 2011
Género: Histórica y aventuras


Opinión personal
Esta es la tercera entrega de una saga que a día de hoy me tiene enganchadísima. El primer libro me fascinó (reseña aquí), el segundo bajó algo el listón aunque nada más por la última parte mereció la pena (reseña aquí), y este tercero ha vuelto a despertar en mí aquellos sentimientos que afloraron cuando conocí a Ayla. Conforme voy leyendo sobre su vida me voy quedando embelesada con esta chica. En Los Cazadores de Mamuts la aventura y la adicción están aseguradas.

La segunda parte finaliza con la decisión de Jondalar y Ayla de ir en busca de Los Otros. Y justo termina cuando se encuentran con un grupo de extraños. Pues bien, como era de esperar, esta tercera entrega comienza justo ahí. Este hecho me gusta bastante. Esta parte de la vida de Ayla transcurre en convivencia con este grupo de personas.

El gran temor de nuestra protagonista es el rechazo de Los Otros por ser tan diferente, por haber sido criada por cabezas chatas y apenas saber hablar. Al mismo tiempo, en Jondalar se despierta el mismo miedo y en ocasiones llega a avergonzarse de los orígenes de ella. Comenzará a dudar de sus sentimientos y de si Ayla es la mujer que le conviene.
De todos los miembros de este pueblo cabe destacar a Mamut, el chamán. Rápidamente conecta con Ayla y entre ambos se forma un vínculo muy especial. Al ver la habilidad de la muchacha con los animales y la medicina, se propone iniciarla esotéricamente y convertirla en una mujer que sirva a la Gran Madre (una deidad a la que veneran). 
Este personaje me resulta muy entrañable. Pasó un tiempo con el clan que crió a Ayla hace muchos años. Cayó herido y le atendieron hasta su recuperación. Un hecho que hace aún más especial la relación entre ambos.

Otro personaje para mí muy especial es Rydag. Un niño mezclado, cuya madre forma parte de este pueblo pero el padre es un cabeza chata. No sabe hablar y físicamente es mucho más débil que cualquier otro niño. La llegada de Ayla supone un cambio en la vida de este chico. Ella le enseña el lenguaje de signos y que consiga comunicarse con el resto, cosa que hasta el momento era impensable. Ella ve en él a su hijo, al que tuvo que dejar en el clan tras su destierro a la muerte. Gracias a Ayla, Rydag se integra como uno más y deja de ser un apestado.

La trama principal de esta historia la forma un triángulo entre Jondalar, Ayla y Ranec. Este último es un muchacho de piel negra miembro del pueblo que se enamora perdidamente de la muchacha. Apuesto y cariñoso no duda en demostrarle a la chica lo atraído que se siente por ella. A este fuerte sentimiento se suma la cabezonería y cobardía de Jondalar, que lo llevan a cometer muchos errores. Por otro lado, el hecho de que Ayla haya sido educada para obedecer hace que no conciba rechazar aquello que no desea de verdad, llevándola a un mar de dudas. A lo largo de todo el libro, veremos como el miedo al rechazo y la inseguridad llevan a la pareja protagonista a distanciarse muchísimo. Pero, tranquilos, la trama va más allá de una simple historia de amor y desamor.

Este libro me ha resultado muy entretenido y adictivo. La gran variedad de personajes y las relaciones que se forman entre ellos hacen que siempre esté pasando algo interesante y nunca te aburras. Y lo bueno es que profundiza en muchos de estos personajes. He terminado conociéndome a la mayoría y cogiéndoles mucho cariño a cada uno de ellos. Pero sobre todo, este libro profundiza muchísimo en los sentimientos de Ayla y Jondalar. He estado en vilo hasta el final.
A pesar de la época en la que transcurre todo, está contado de una manera tan sencilla que hay momentos en los que me he olvidado por completo de este detalle. Y es que la trama entre los personajes es tan interesante que no pensaba en otra cosa que en seguir leyendo para saber qué ocurriría. Claramente, lo recomiendo y mucho.







martes, 4 de julio de 2017

El valle de los caballos


Título: El valle de los caballos
Autor: Jean M. Auel
Páginas: 544
Año de edición: 2002
Género: Histórica, Aventuras


Buenas!
Antes de entrar en faena, me gustaría daros las gracias por los comentarios en la entrada que publicó Ray antes de irnos de viaje. Muestran el cariño que nos tenéis y se agradece. Y bien, hoy me gustaría hablaros del segundo volumen de Los Hijos de la Tierra. La reseña del primer libro la podéis ver aquí.


Opinión personal
En esta segunda entrega, Ayla se encuentra sola sin el clan y con todos los peligros que eso conlleva. Menos mal que el instinto de supervivencia que posee hace que se asiente en un lugar seguro, cerca de un valle de caballos salvajes: una cueva donde vivió una familia de leones cavernarios que se convierte en su hogar. Es consciente que no debe quedarse por mucho tiempo ya que debe encontrar a los Otros, pero su estancia en esta cueva se alargará más de lo que se imagina.
Nuestra protagonista se siente muy triste por haber dejado atrás a su pequeño. Durante muchas noches llora por él y su clan. Aunque muchos la marginaron y no la aceptaron, es la única familia que hasta entonces ha conocido. Pero conforme pasa el tiempo es consciente de su libertad. Ya no hay nadie que desapruebe sus acciones ni que la juzgue continuamente. Ya no tiene la necesidad de estar midiendo cada cosa que va a hacer. Y gracias a esta libertad da rienda suelta a sus habilidades descubriendo cada día cosas nuevas.

En esta etapa Ayla descubrirá la manera de domesticar animales, algo impensable hasta el momento. Poniendo en práctica un nuevo método de caza que se le ocurre, termina llevándose a su cueva un potrillo al que llama Winnie. Criará y adiestrará a la yegua hasta su vida adulta. Resulta ser de gran ayuda en sus salidas de cacería y una buena compañía que aliviará el sentimiento de soledad de Ayla. 
Me parece preciosa la relación entre ambas. Terminé cogiéndole cariño a Winnie como si fuera real. Sufrí cuando abandonó a su cuidadora en busca de una pareja. Pero me alegró mucho cuando volvió pasado el tiempo. Embarazada, en busca de un lugar seguro para su pequeño.
Pero Winnie no fue el único animal que adiestra Ayla. Un día, como muchos, salieron de caza y encontraron a un cachorro de león cavernario herido. El instinto de nuestra protagonista la impulsa a llevárselo a su cueva para curarlo. Fue así como Bebé crece junto a una humana y una yegua. Algo realmente insólito. 
Pensaba que esta relación saldría mal tarde o temprano, pero no fue así. Los tres consiguen entenderse y conviven sin problemas. Ayla consigue que el león y la yegua se acepten y son instrumentos de caza muy útiles para ella. Pero como es de esperar Bebé se va haciendo mayor y la necesidad de encontrar a una hembra va en aumento. Comienza a escaparse por las noches y volver por la mañana. Cada vez su ausencia se alarga más en el tiempo hasta que Ayla deja de esperarlo. No obstante, no le pierde la pista porque en más de una ocasión sus caminos se cruzan. Se forja un vínculo muy fuerte entre ambos.

Por otro lado, el libro alterna la historia de Ayla con la de dos hermanos, Jondalar y Thonolan, que inician un viaje a la aventura dejando atrás a sus familias. Con ellos conoceremos a otros clanes y sus costumbres. Ellos están más evolucionados que Ayla y su clan. Terminan asentándose con los Sharamudoi donde Thonolan se enamora perdidamente. Una tragedia los obligará a retomar su viaje y terminan en el valle de los caballos salvajes donde se cruzarán con Ayla.

Cuando leí el primer título de esta saga quedé enamorada de la historia. El libro me enganchó de principio a fin. He de reconocer que esta segunda entrega no ha calado del mismo modo en mí. Las partes dedicadas a Ayla resultan en su mayoría demasiado descriptivas y repetitivas. Sí es cierto que cuando encuentra a sus dos animales se anima la cosa y resulta muy entrañable, pero para mi gusto la autora abusa de las descripciones y echo de menos más acción. El hecho de ir alternando entre la historia de Ayla y la de los hermanos da un respiro y es lo que aviva un poco la lectura, ya que Jondalar y Thonolan aportan algo de acción a la trama. El aliciente que tenía para continuar era las ganas de que Ayla encontrara a un igual. Una agonía que se alarga demasiado.
A pesar de todo, pienso que merece la pena leerlo sólo por las últimas 200 páginas. Me las bebí literalmente. Estaba ansiosa por leer y leer para saber como terminaría todo. Y al final quedé encantada con la historia. Sin lugar a dudas, ha sido decisivo para continuar con la saga.





lunes, 5 de enero de 2015

El clan del oso cavernario


Título: El clan del oso cavernario
Autor: Jean M. Auel
Páginas: 560
Año de edición: 2008
Género: Histórica y aventuras
Saga: Los hijos de la tierra (1 de 6)


Sinopsis
Primer título de la serie Los Hijos de la Tierra. Narra como Ayla, una niña Cromagnon de 5 años, queda aislada de su tribu por culpa de un terremoto. Pese a ser de una estirpe más desarrollada, es acogida por un grupo de Neardentales, que basa sus razonamientos y comportamientos en las experiencias de sus antepasados. Ayla es el eslabón evolutivo, que introduce el adelanto y la renovación. Sus cualidades innatas provocan la conmoción en la sociedad con la que convive y es expulsada por el jefe del clan hacía un futuro incierto.


Opinión personal
El clan del oso cavernario es la primera novela de la saga Los Hijos de la Tierra, ambientada en el Paleolítico.Todo comienza con un terremoto que provoca el hundimiento de un campamento. Ayla, una niña de cinco años es la única que sobrevive. Indefensa y sola en el mundo, vaga sin rumbo hasta que es atacada por un león cavernario.

Al mismo tiempo, en otro lugar, el Clan del Oso Cavernario se ve obligado a abandonar su cueva a causa del terremoto. En la búsqueda de un nuevo hogar encuentran a Ayla, enferma y dañada por el ataque del león cavernario. Iza, la curandera del clan, acoge bajo su cuidado a la niña. Tanto la curandera como Mog-ur, el chamán, se convertirán en sus protectores.


La aceptación de Ayla por los integrantes del clan se hace muy difícil, ya que la pequeña pertenece a lo que ellos llaman los otros. Es diferente a todos, no sólo físicamente sino en la forma de ver las cosas. Poco a poco es aceptada e incluso se le permiten privilegios en comparación al resto de mujeres que eran nulas en el grupo. Ella rompe muchas tradiciones aunque sin cambiar las costumbres del clan.

Ayla pronto da muestras de su inteligencia, superando a la del resto. En cuanto le enseñan a contar los primeros números, desarrolla un conocimiento en matemáticas superior a su maestro, el chamán. Mog-ur es consciente de los avances de la chica y de sus diferencias con el resto.
Iza y Mog-ur adoptan a la niña. Ellos son hermanos y pronto despiertan un especial cariño por Ayla. Iza le enseña cuanto sabe. La pequeña crece integrada en el clan y cobrará importancia en las distintas vivencias del grupo.



Se trata de un libro que a pesar de su grosor se me ha hecho muy llevadero. Me parece increíble cómo a través de las palabras me he podido sentir parte del clan del oso cavernario. Ya el argumento me pareció de lo más original, una niña cromañón adoptada por un clan de neandertales. Al principio pensé que los personajes no me llegarían igual, ya que se comunican a través de señales. Pero se te olvida este detalle en cuanto conoces a cada uno de ellos. Es impresionante el trabajo que hay detrás de esta obra por parte de la autora. Explica de una manera sencilla y como parte de la historia, las técnicas de caza, cómo comían, los roles de los distintos miembros del clan, descripciones físicas, etc. Sin duda es el primer libro de una saga que leeré hasta el final.




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