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miércoles, 18 de mayo de 2016

Un mundo sin fin


Título: Un mundo sin fin
Autor: Ken Follett
Páginas: 1.179
Año de edición: 2007
Género: Histórica y aventuras


Opinión personal
Hace ya un par de semanas que lo terminé, y sus personajes todavía rondan mi cabeza... Me temo que de por vida. ¿Cómo hacer una reseña de tal obra maestra? Difícil, harto difícil, pero haré el intento.
Muchos os preguntaréis, ¿supera a su predecesor, el grandioso Los pilares de la Tierra?... Desde mi punto de vista, sí. Un rotundo. Tiene lo mejor de este (personajes rabiosamente reales, tramas apasionantes y una ambientación de época magistral y muy cercana), pero más pulido, sin toda la parte descriptiva que por momentos puede llegar a enlentecer. En este Un mundo sin fin he sentido que el autor iba más al grano, introduciéndome en una vorágine de acontecimientos intensos ya desde sus primeras páginas.
No os dejéis abrumar por sus muchas páginas. Creedme si os digo que una vez iniciada su lectura no podréis parar. No decae el ritmo en ningún momento, toda una hazaña por parte del autor teniendo en cuenta su extensión.

¿Es necesario leer antes Los pilares de la Tierra?, pensaréis algunos.
No.
Salvo alguna que otra mención a personajes de su archiconocida antecesora, es una historia independiente, con la particularidad de que se desarrolla en la misma ciudad ficticia (Kingsbridge) siglo y medio más tarde.

La historia empieza con cuatro personajes muy concretos:
Gwenda, hija de un ladrón, cuya existencia mísera hace que te encariñes con ella rápidamente.
Caris, hija de un mercader de lana de muy buena posición, una niña excepcional con deseos de convertirse en doctora (algo solo apto para los hombres), cuya rebeldía hacia la Iglesia y todo sistema de poder establecido la llega a poner en serios aprietos.
Merthin, descendiente de un linaje de caballeros caído en desgracia, un chico inteligente y sensible, cuya mirada visionaria, adelantada a su época, lo llevará a lograr grandes proezas.
Y Ralphun joven violento, vengativo y cruel, hermano menor de Merthin, aunque mayor en complexión física y el orgullo de su padre.

Todo arranca con una escena en el seno de un bosque, cuando los cuatro se adentran de forma fortuita entre juegos y bromas. Es allí donde un acontecimiento tiene lugar, marcando el curso de la historia, un misterio que no se desvelará, ¡atención!, hasta que lleguemos al final del libro.
Pero lo importante de verdad irá ligado al futuro de estos cuatro personajes, entre otros más, que los iremos viendo crecer y madurar a lo largo de sus vidas.
Viviremos amor, viajes, misterio, batallas, el azote de la peste, infidelidades y traiciones, sexo, conspiración, ambiciones secretas... en una aventura trepidante que nos agarrará para no soltarnos.

He sufrido con los amores imposibles de Merthin y Caris, y Gwenda y Wulfric (un tozudo campesino que pierde las tierras que siempre han pertenecido a su familia, enamorado a su vez de Annet, su antigua prometida). Mientras leía y era testigo de la tórrida relación de una de estas dos parejas llenas de altibajos, pensando que nada superaría lo leído, el siguiente capítulo, centrado en la otra pareja, me parecía más interesante y adictivo todavía, alternando unas historias con otras, estrechamente entrelazadas con la suerte de otros personajes y otras tramas.

Luego tiene secundarios de lujo, increíbles, a los que les cogí mucho cariño, pero mis favoritos sin duda han sido tres:
-Edmund, padre de Caris. Bonachón y de buen corazón, protector con los suyos, dividido a veces entre dos hijas que no se soportan.
-Mattie, curandera y amiga de Caris, respetada por la mayoría de ciudadanos, y acusada por algunos de herejía.
-Thomas, un caballero convertido con los años en monje, que guarda el mayor secreto de todo el libro.

En el lado opuesto, he llegado a odiar a...
-Ralph, por llevar a cabo las actos más perversos y crueles.
-Philemon, hermano de Gwenda, un tipo codicioso y sin escrúpulos que empieza a ascender mediante argucias en la escala eclesiástica.
-Cecilia, la priora de un convento, que aunque no es mala en sí y sus intenciones son buenas, detesté su cabezonería para obligar a otros (los escogidos por ella) a que siguieran su causa.

Cuando hace unas pocas semanas me enteré de que el autor había venido aquí a Sevilla para documentarse para su tercera novela, esa con la que cerrar así la gran trilogía, me entusiasmé mucho.



Pero volviendo a Un mundo sin fin, no quiero contar nada de la trama porque merece la pena ir descubriéndola por vosotros mismos. ¿Qué puedo decir de Ken Follett, el rey indiscutible del culebrón histórico, salvo que lo ha vuelto a hacer? Otra vez ha hecho uso de su magia para narrar una historia ambiciosa, épica y adictiva. En mi caso me volvió a conquistar.
Siento que sus personajes me acompañarán a partir de ahora, imborrables y muy queridos.
El libro que hoy os recomiendo no es que esté entre mis mejores lecturas del año, sino entre los contados favoritos de una vida lectora. Imprescindible.





martes, 22 de marzo de 2016

Los pilares de la Tierra


Título: Los pilares de la Tierra
Autor: Ken Follett
Páginas: 1.039
Año de edición: 2003
Género: Histórica y aventuras

Sinopsis
El gran maestro de la narrativa de acción y suspense nos transporta a la Edad Media, a un fascinante mundo de reyes, damas, caballeros, pugnas feudales, castillos y ciudades amuralladas. El amor y la muerte se entrecruzan vibrantemente en este magistral tapiz cuyo centro es la construcción de una catedral gótica. La historia se inicia con el ahorcamiento público de un inocente y finaliza con la humillación de un rey. Los pilares de la Tierra es la obra maestra de Ken Follett y constituye una excepcional evocación de una época de violentas pasiones.


Opinión personal
En los casi dos años que llevo publicando reseñas en este blog, nunca le di un 10 a ningún libro... Hasta hoy. No es una reseña fácil esta. ¿Cómo expresar con palabras algo que en su día me mantuvo tan absorto del mundo? Pocos libros me han absorbido tanto como este.
Sé lo que muchos estaréis pensando, que si menudo tocho, y encima novela histórica... Quita, quita, ni de coña. Y puedo hasta entenderos, porque yo pensé lo mismo antes de leerlo. Olvidaos de esos dos factores, ¿vale?
Esta reseña va a ser distinta, porque ni siquiera me voy a molestar en contaros la historia, y sí más a tratar de transmitiros mis sensaciones. Es tan jodidamente bueno que no merece presentación, tendréis que descubrirlo vosotros. Un amigo me habló de este libro, me lo recomendó mucho en su día, yo solo lo escuchaba, asentía y poco más, hasta que un buen día un tío mío, sin yo decirle nada, me lo regaló (siempre le gustaba regalarnos algo cuando venía de viaje). En ese sentido no fue un libro buscado.

Solo os diré algo, este libro me ha hecho vivir más vidas que muchos libros juntos. Los personajes son lo mejor de todo, rabiosamente creíbles, durante semanas estuvieron rondando mi cabeza, sus situaciones, las fatalidades por las que pasan, sus momentos de esplendor y las calamidades y humillaciones. Tal es la intensidad de las tramas de este libro (porque seguiremos la vida de varios personajes, algunos desde niños hasta verlos crecer y envejecer), que no podréis evitar sufrir al poneros en su pellejo. Tan bien construidos están, que hasta llegué a empatizar con los villanos (porque hay varios), a entender sus anhelos y ambiciones, y al mismo tiempo, a llegar a odiarlos como pocas veces he llegado a odiar a personajes de ficción, que es otro de los puntos fuertes de la grandeza de esta historia.

La ambientación es magistral, os guste o no el género, llegaréis a vivir y casi a palpar muy de cerca el ambiente de aquella época oscura, violenta y llena de grandes pasiones que fue la Edad Media. El lenguaje es muy rico y elaborado, y a la vez sencillo y fluido, ideal para enganchar a cualquiera desde la primera página. Yo llegué a apreciar la novela histórica y hasta encantarme gracias a Los pilares de la Tierra.
La documentación es brutal (de hecho en el prólogo el autor cuenta una anécdota interesantísima de cómo llegó a documentarse y a quien le debe el gran mérito), tanto es así, que quizá sea su único punto negativo. En algún tramo del libro, pasadas las primeras 100 o 200 páginas, no recuerdo ya, hay una parte que se vuelve un tanto descriptiva, sobre todo en lo concerniente al asunto de la construcción de una catedral, llegando a usar términos muy técnicos (arbotantes, transepto, arcos de medio punto, vidrieras ojivales...), que obviamente ralentizan la historia. Pero ni siquiera esto ensombrece ni un ápice las maravillas de esta colosal historia, pasadas estas páginas, la trama se lee sola, con unas situaciones trepidantes donde todos los personajes de algún modo entrecruzan sus vidas unos con otros en una red de conspiraciones, envidias, traiciones, amores imposibles, sexo, actos crueles y derramamiento de sangre.

Es de estas historias que es imposible tener a un solo personaje favorito, pues casi todos, de algún modo retorcido, tienen su encanto.
Hay quien dice que la famosa saga Canción de Hielo y Fuego es un cruce entre El Señor de los Anillos y Los pilares de la Tierra. Bueno, creedme cuando os digo que George R.R. Martin le debe mucho a este libro.
Antes de terminar quiero dedicar esta reseña a Lady Aliena, del blog Páginas y secretos, que para quien no lo sepa, debe su nick a una protagonista del libro, uno de los varios personajes entrañables que, como a muchos nos ha pasado, hemos tenido la sensación de conocer de verdad con una nitidez asombrosa.

A algunos se nos encoge el culo cuando oímos el término "Obra maestra"; no os dejéis abrumar pensando que este es uno de esos peñazos insoportables aburridos de cojones, ya os aseguro que os estáis perdiendo uno de los mejores libros de vuestra vida. Y seguramente cuando llegue el día en que decidáis meterle mano, pesaréis: "¿Cómo no le di una oportunidad antes?".
Con esto lo único que quiero decir es que hay libros buenos y regulares, malos y muy buenos... Y luego están ese tipo de libros, anecdóticos en nuestra estela lectora, que perduran ya para siempre en la memoria, ese tipo de libros que siempre que sale el tema no te cansas de recomendar por el buen sabor de boca que todavía te produce al evocar a sus personajes.
Fue el primer libro que leí en tiempo real con Moniki, yo en pasta dura y ella en bolsillo, y cada día lo comentábamos, teníamos una especie de pique por quien adelantaba al otro en los acontecimientos de la historia. En serio, amigos, genial, todo lo que os diga es poco.
¿Y por qué esta reseña ahora, después de varios años ya?, os preguntaréis algunos. Pues porque mi lectura actual está siendo Un mundo sin fin, su continuación. ¿Estará mejor o por debajo? ¿Llegará a superar lo que para muchos parece insuperable?... Ya os contaré.








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