Título: La maldición de Hill House
Autor: Shirley Jackson
Páginas: 265
Año de edición: 2019
Género: Terror
Opinión personal
Ya sabéis (y si no os lo recuerdo) que a principio de año vi La maldición de Hill House, una de las mejores miniseries que he tenido el gusto de ver. Podéis leer la reseña que le hice aquí.
Tanto me gustó la miniserie, que me lancé a por la novela. Me habían dicho que el libro no tenía mucho que ver con la miniserie, que esta era una adaptación muy libre, lo que me animó más a querer leerlo (si hubiese sido igual, no hubiese tenido ningún interés, pues la lectura habría carecido de toda sorpresa).
En mi favor diré que conocía el estilo de la autora, pues hace unos años leí su famoso y descarnado relato La lotería (si no lo habéis leído ya, podéis hacerlo de forma gratuita aquí). Y di con él de casualidad, gracias a un lector, que tras leer La pala, uno de los relatos incluidos en mi primera antología, Al otro lado del cristal (relato que también podéis leer de forma gratuita aquí), me confesó que le había recordado mucho al célebre relato de Shirley Jackson. Fue así como descubrí a esta autora, que sirvió muy positivamente de influencia al propio King, Matheson o Gaiman, entre otros grandes autores de género.
Pero no me enrollo más. Después de este preámbulo, os cuento de qué va y qué me ha parecido...
El doctor Montague, un estudioso de lo oculto que busca pruebas de fenómenos psíquicos en casas encantadas, está a punto de llevar a cabo un importante experimento. Tras una larga carrera llena de decepciones en dicho campo, y cansado de las burlas de sus propios colegas científicos, cree haber dado con la casa idónea para registrar esas manifestaciones paranormales de las que lleva años intentando ser testigo: Hill House, un imponente caserón, viejo y laberíntico, con un historial espeluznante, del que dicen que nadie ha conseguido pasar una sola noche sin salir con alguna secuela física o mental.
Los últimos que lo intentaron no llegaron muchos metros más allá de su verja, perdiendo extrañamente la vida en un accidente de carretera.
Para llevar a cabo su experimento, el doctor manda cartas a personas con perfiles digamos "especiales", con antecedentes de episodios extraños o facultades secretas de las que previamente se ha informado, con la intención de pasar cinco o seis días en dicha mansión. Solo dos acuden a la cita, sin tener tampoco mucha información acerca de lo que harán esos días allí.
Por un lado tenemos a Eleanor, una joven apocada y con un pasado infeliz, que se ha escapado para venir a Hill House, pues su familia no la dejaba, desconfiando de las intenciones de ese doctor. Es el personaje que más protagonismo tiene, y con sentido, pues sus inseguridades dan mucho juego.
Por el otro tenemos a Theodora, una mujer atractiva, sofisticada y atrevida (en este sentido antagónica a Eleanor), con la que a pesar de todo estrecha un fuerte vínculo con la otra desde el principio.
Pero luego resulta que hay un tercer invitado. La actual propietaria de la mansión, que vive lejos (pues Hill House lleva muchos años deshabitada), accede a la petición del doctor Montague de dejarle pasar unos días en el viejo caserón, pero bajo la supervisión de su sobrino Luke (su única condición), futuro heredero de la casa, un joven pícaro y escéptico del que ni su propia tía se fía mucho.
Cuando el cuarteto (contando con el doctor) llega a la mansión, cada uno en diferentes momentos, la sensación siniestra es parecida. La casa tiene algo indefinible que ejerce cierto influjo en quienes se adentran en ella.
"Giró y enfiló el último tramo del camino, que la condujo derecha, frente a frente, hasta Hill House y sin pensar pisó el freno para detener el coche y se quedó sentada, observando.
La casa era malvada. Le dio un escalofrío y las palabras acudieron por sí mismas a su mente: <<Hill House es malvada, está enferma; vete de aquí enseguida.>>"
La historia se toma su tiempo en presentarnos a sus personajes, la autora los disecciona con escrupuloso escrutinio. Ellos son el motor de la novela. Por otro lado, la casa en todo momento parece tomar entidad propia, dando la impresión de tener conciencia, agazapada entre las sombras, sibilina, acechante, todavía medio adormecida, estudiando con apatía, sin prisas, a sus actuales inquilinos, como intentando descubrir sus puntos débiles.
El estilo de la autora es muy visual, describiéndonos cada detalle de manera que podamos imaginárnoslo todo con nitidez, dotando a sus personajes de naturalidad, cinismo, ternura, diálogos llenos de sarcasmo, pensamientos que nada se corresponden con lo que luego expresan en voz alta (en este sentido identifico cosas de Stephen King, en lo que a la construcción de personajes se refiere, que es fácil adivinar de quién ha tomado una clara influencia).
Más allá de lo que en un principio imaginé, el libro se centra en el día a día de estos personajes en este sitio. Y aunque, como es lógico, los acontecimientos van degenerando en una experiencia grupal cada vez más desquiciante, es todo como muy cotidiano. De hecho, diría que el ambiente que predomina es el realista, el de los pies en la tierra, pues así el doctor Montague quiere que sea, enfocando el asunto desde un punto de vista científico, sin trucos, sin artificios, anotando en su libreta los episodios que en ciertos momentos se salen de lo corriente.
Claro que hay dos o tres momentos de susto, sucesos paranormales, pero en general no es un libro que dé miedo, o al menos en mi caso. Quizá lo que más predomina es el misterio, haciendo que nos preguntemos por la relación entre el trágico y singular pasado de la mansión y sus nuevos inquilinos. Es de estas historias que, desde el principio, intuyes que no puede acabar bien, y pese a todo, no me disgustó cómo termina. Me pareció coherente con ella misma.
Resumiendo, no es un mal libro, la ambientación y los personajes están muy logrados (a pesar de no coincidir con ellos en muchas ocasiones con su forma de pensar o comportarse), es lo mejor que tiene el libro. Y, aunque es cierto que me esperaba más, lo he disfrutado. Obviamente, entre la miniserie y el libro, me quedo con la miniserie. Aun así, si buscáis una historia con cierto toque introspectivo, con una ambientación inmersiva y un ritmo pausado, echadle un ojo. Si por el contrario buscáis algo trepidante, de terror angustioso y lleno de casquería, pasad de largo.
Por mi parte, continuaré leyendo más de la autora.





