Autor: David Petersen
Páginas: 216
Año de edición: 2013
Género: Cómics, Novela gráfica
Opinión personal
Aquí os traigo mis impresiones sobre este cómic que tan gratas sorpresas me ha traído. Y no es sino la tercera parte de la trilogía de Mouse Guard. Si Invierno, la segunda parte (reseña aquí) continuaba con los acontecimientos contados en Otoño, la primera parte (reseña aquí), Hacha Negra se desarrolla cronológicamente antes de los sucesos narrados en dichos volúmenes. Es decir, una especie de precuela.
Y este tercer arco argumental se centra en la figura del célebre Hacha Negra, antiguo miembro de la Guardia, reconocido héroe entre los ratones por sus hazañas.
Descubriremos sus orígenes, y cómo llegó a convertirse en leyenda.
Pero antes de eso, la historia nos hace una especie de introducción, adentrando al lector en este mundo (para aquellos que no lo conozcan), ambientado podríamos decir en una época medieval, donde los ratones tienen sus distintos gremios en ciudades subterráneas apostadas en árboles, rocas y madrigueras ocultas, atareados en sus asuntos y sorteando los peligros propios de la naturaleza. De entre los distintos gremios, el de la Guardia es el encargado de velar por la seguridad de esta sociedad ratonil, unos pocos valientes elegidos para proteger al resto, arriesgando sus pellejos en misiones de vigilancia en zonas estratégicas (cuando la situación está tranquila), o pasando a la acción cuando la cosa se pone fea.
Ya en el primer capítulo conocemos a Em, una anciana ratona que ha vivido sola durante cuarenta estaciones, prefiriendo la compañía de una naturaleza emplumada, con la que tiene cierta afinidad. Es una estudiosa, y se intuye que cuando muera muchos secretos desaparecerán con ella.
En una de sus investigaciones, descubre que es la última descendiente de su árbol genealógico. Y que, de otra rama lejana de su linaje, existe todavía un pariente vivo. Un ratón llamado Celanawe, veterano miembro de la Guardia, afincado en una playa. Así pues, parte en su busca con la intención de transmitirle un misterioso secreto que solo concierne a los de su propia sangre.
Celanawe es puesto al corriente de tan sorprendente revelación, algo relacionado con una poderosa hacha negra que por nada del mundo puede caer en malas manos. Pero no solo le habla de este legendario objeto de perdición, sino de su portador; al parecer, un antepasado de ellos dos que lleva años desaparecido, y que podría ser la clave para que las piezas de este rompecabezas encajen.
El ratón decide ayudarla, tomándose el asunto como algo personal, y, siguiendo el caudaloso río, juntos viajan a un pueblo pesquero con la esperanza de encontrar ayuda.
En la Campana del Marinero, una famosa taberna de marineros, rufianes y malhechores, contratan los servicios de un tal Conrad, un ratón de dudosa reputación, marinero en sus horas bajas, que es arrastrado a esta misión al verse envuelto en una acalorada discusión con su contrincante (un capitán avaricioso y mezquino).
Y, como ha dado su palabra, Conrad ofrece su embarcación para llevar a estos misteriosos extranjeros a una lejana isla (donde según Em podría estar este antepasado llamado Hacha Negra), más allá de aguas y horizontes conocidos por los ratones.
Pero el viaje hacia este destino incierto será duro, y los tres pasarán todo tipo de penalidades.
Este pasaje ha sido uno de mis favoritos del cómic.
Pero al llegar a la isla, más allá del mar del Norte, sus problemas no harán más que empezar, pues conocerán al temido Rey de los hurones, y se enfrentarán a cantidad de peligros y a bestias de pesadilla mucho más grandes que ratones.
Qué decir de este volumen. Una historia con ese sabor de las mejores aventuras clásicas, una trama intrigante que engancha desde la primera a la última página, unos dibujos llenos de detalles que enamoran, o unos personajes que se recuerdan con cariño... son solo algunas de sus muchas virtudes.
Sin duda entre mis mejores lecturas del año. Una exquisita edición para recrearse en sus dibujos, para meter la nariz entre sus páginas (adoro el olor a tinta), que he disfrutado como un enano y que recordaré con nostalgia.
Los interesados podéis adquirirlo en la página de la editorial, pinchando aquí. Y aunque hay un par de títulos más publicados, son aventuras independientes, desligadas al arco argumental de esta trilogía, que Mouse Guard. Hacha Negra cierra de forma magistral.
Y este tercer arco argumental se centra en la figura del célebre Hacha Negra, antiguo miembro de la Guardia, reconocido héroe entre los ratones por sus hazañas.
Descubriremos sus orígenes, y cómo llegó a convertirse en leyenda.
Pero antes de eso, la historia nos hace una especie de introducción, adentrando al lector en este mundo (para aquellos que no lo conozcan), ambientado podríamos decir en una época medieval, donde los ratones tienen sus distintos gremios en ciudades subterráneas apostadas en árboles, rocas y madrigueras ocultas, atareados en sus asuntos y sorteando los peligros propios de la naturaleza. De entre los distintos gremios, el de la Guardia es el encargado de velar por la seguridad de esta sociedad ratonil, unos pocos valientes elegidos para proteger al resto, arriesgando sus pellejos en misiones de vigilancia en zonas estratégicas (cuando la situación está tranquila), o pasando a la acción cuando la cosa se pone fea.
Ya en el primer capítulo conocemos a Em, una anciana ratona que ha vivido sola durante cuarenta estaciones, prefiriendo la compañía de una naturaleza emplumada, con la que tiene cierta afinidad. Es una estudiosa, y se intuye que cuando muera muchos secretos desaparecerán con ella.
En una de sus investigaciones, descubre que es la última descendiente de su árbol genealógico. Y que, de otra rama lejana de su linaje, existe todavía un pariente vivo. Un ratón llamado Celanawe, veterano miembro de la Guardia, afincado en una playa. Así pues, parte en su busca con la intención de transmitirle un misterioso secreto que solo concierne a los de su propia sangre.
Celanawe es puesto al corriente de tan sorprendente revelación, algo relacionado con una poderosa hacha negra que por nada del mundo puede caer en malas manos. Pero no solo le habla de este legendario objeto de perdición, sino de su portador; al parecer, un antepasado de ellos dos que lleva años desaparecido, y que podría ser la clave para que las piezas de este rompecabezas encajen.
El ratón decide ayudarla, tomándose el asunto como algo personal, y, siguiendo el caudaloso río, juntos viajan a un pueblo pesquero con la esperanza de encontrar ayuda.
En la Campana del Marinero, una famosa taberna de marineros, rufianes y malhechores, contratan los servicios de un tal Conrad, un ratón de dudosa reputación, marinero en sus horas bajas, que es arrastrado a esta misión al verse envuelto en una acalorada discusión con su contrincante (un capitán avaricioso y mezquino).
Y, como ha dado su palabra, Conrad ofrece su embarcación para llevar a estos misteriosos extranjeros a una lejana isla (donde según Em podría estar este antepasado llamado Hacha Negra), más allá de aguas y horizontes conocidos por los ratones.
Pero el viaje hacia este destino incierto será duro, y los tres pasarán todo tipo de penalidades.
Este pasaje ha sido uno de mis favoritos del cómic.
Pero al llegar a la isla, más allá del mar del Norte, sus problemas no harán más que empezar, pues conocerán al temido Rey de los hurones, y se enfrentarán a cantidad de peligros y a bestias de pesadilla mucho más grandes que ratones.
Qué decir de este volumen. Una historia con ese sabor de las mejores aventuras clásicas, una trama intrigante que engancha desde la primera a la última página, unos dibujos llenos de detalles que enamoran, o unos personajes que se recuerdan con cariño... son solo algunas de sus muchas virtudes.
Sin duda entre mis mejores lecturas del año. Una exquisita edición para recrearse en sus dibujos, para meter la nariz entre sus páginas (adoro el olor a tinta), que he disfrutado como un enano y que recordaré con nostalgia.
Los interesados podéis adquirirlo en la página de la editorial, pinchando aquí. Y aunque hay un par de títulos más publicados, son aventuras independientes, desligadas al arco argumental de esta trilogía, que Mouse Guard. Hacha Negra cierra de forma magistral.




































