Autor: Edward Ross
Páginas: 200
Año de edición: 2017
Género: Ensayo, Cómic
Opinión personal
Cuando se trata de cómics suelo dar prioridad a las imágenes antes que a nada, pero a veces me encuentro con la imposibilidad de curiosear (en las librerías viene plastificado, o las contadas reseñas que hay apenas incluyen imágenes). Fue el caso de este cómic, que me lancé a comprar un poco a ciegas. La sinopsis me llamó poderosamente.
Así pues, esta reseña está dedicada a aquellos curiosos e indecisos que, como yo, les gusta que el lector que cuenta su experiencia no escatime en imágenes; como creo que realmente uno puede hacerse a la idea de lo que encontrará entre sus páginas.
Pero ¿qué es Filmish?, os estaréis preguntando. Es algo que aúna dos conceptos por los que siento debilidad: "cómic" y "cine".
El autor, dibujándose a modo de caricatura, se introduce entre las viñetas, atesorándonos con curiosidades y anécdotas la mar de interesantes.


En la propia sinopsis se nos dice que Filmish es un ensayo alucinante que se sirve del lenguaje del cómic para explicar con claridad cómo funciona el séptimo arte, señalar a cuántos niveles opera y mostrar por qué este es el medio creativo por excelencia de la modernidad.
El libro está dividido en los siguientes capítulos:
-El ojo.
-El cuerpo.
-Los decorados y la arquitectura.
-El tiempo.
-La voz y el lenguaje.
-El poder y la ideología.
-La tecnología y la tecnofobia.
A través de estos 7 bloques, el álter ego dibujado del autor, Edward Ross, nos llevará de viaje por la historia del cine, desde los albores de este, en blanco y negro y mudo, hasta nuestros últimos días, haciendo un repaso de obras icónicas, mostrándonos las ideas y los entresijos que se esconden detrás de algunas de nuestras películas favoritas.
Como ensayo, además de entretener, me ha resultado muy didáctico y, por qué no, crítico con ciertas cuestiones, como que durante varias décadas los protagonistas de las películas eran exclusivamente hombres, americanos, de raza blanca, heterosexuales... entre otras más cosas. Que la mujer era exhibida como objeto de deseo, pero en cuyos personajes no se profundizaba. Y que con el tiempo, poco a poco, ha ido cambiándose esta tendencia.
O que aquellos diferentes, con alguna discapacidad, anomalía o rasgo físico peculiar han sido idóneos para el rol de villanos. A veces simplemente por ser de raza no occidental, encasillados para estos papeles.
En mi opinión, una de las mayores virtudes de este ensayo es que es muy accesible y cercano, ideal para todo tipo de lectores, tanto amantes del cine como aquellos con un poco de curiosidad, deseosos de conocer detalles interesantes tras películas muy conocidas. O, como en mi caso, para anotarse películas que ni conocía, y que el autor las resalta por alguna cuestión digna de consideración.
Para dar consistencia a sus argumentos en este completísimo trabajo plagado de referencias culturales, el autor se hace eco de frases de filósofos, pensadores, críticos y reputados cineastas, exponiéndonos sus mordaces puntos de vista, unas veces románticos, otras pragmáticos. Si en algo se incide con especial interés es en el poder del mensaje, lo que el espectador recibe; lo que nos lleva a la censura, y lo que grandes organismos han tratado de que no saliese a la luz durante demasiado tiempo.
Otro de los aspectos que me ha llamado la atención, es cómo los cineastas han manifestado su inquietud por el tiempo en sus obras, unas veces desde una imaginación esperanzadora, otras desde ese rechazo casi instintivo hacia lo futuro y tecnológico.
En este ensayo el debate está muy presente, lo cual lo hace atrayente. Sin embargo, para mi gusto, a veces me ha resultado demasiado crítico y populista, lanzando afiladas disecciones y puntos de vista con los que, en más de una ocasión, no he estado de acuerdo. Es el único punto negativo que le saco.
En cualquier caso, al margen de esto, Filmish me ha resultado un soplo de aire fresco en la literatura cinéfila, un cómic que encantará a todos aquellos que amáis el cine, y que para ser un ensayo, lejos de ser algo así académico en plan pesado, resulta una delicia que además de entretener, nos enseña cosas que no sabíamos. Y que, estoy seguro, os despertará las ganas por revivir películas de todos los tiempos.
Así pues, esta reseña está dedicada a aquellos curiosos e indecisos que, como yo, les gusta que el lector que cuenta su experiencia no escatime en imágenes; como creo que realmente uno puede hacerse a la idea de lo que encontrará entre sus páginas.
Pero ¿qué es Filmish?, os estaréis preguntando. Es algo que aúna dos conceptos por los que siento debilidad: "cómic" y "cine".
El autor, dibujándose a modo de caricatura, se introduce entre las viñetas, atesorándonos con curiosidades y anécdotas la mar de interesantes.


En la propia sinopsis se nos dice que Filmish es un ensayo alucinante que se sirve del lenguaje del cómic para explicar con claridad cómo funciona el séptimo arte, señalar a cuántos niveles opera y mostrar por qué este es el medio creativo por excelencia de la modernidad.
El libro está dividido en los siguientes capítulos:
-El ojo.
-El cuerpo.
-Los decorados y la arquitectura.
-El tiempo.
-La voz y el lenguaje.
-El poder y la ideología.
-La tecnología y la tecnofobia.
A través de estos 7 bloques, el álter ego dibujado del autor, Edward Ross, nos llevará de viaje por la historia del cine, desde los albores de este, en blanco y negro y mudo, hasta nuestros últimos días, haciendo un repaso de obras icónicas, mostrándonos las ideas y los entresijos que se esconden detrás de algunas de nuestras películas favoritas.
Como ensayo, además de entretener, me ha resultado muy didáctico y, por qué no, crítico con ciertas cuestiones, como que durante varias décadas los protagonistas de las películas eran exclusivamente hombres, americanos, de raza blanca, heterosexuales... entre otras más cosas. Que la mujer era exhibida como objeto de deseo, pero en cuyos personajes no se profundizaba. Y que con el tiempo, poco a poco, ha ido cambiándose esta tendencia.
O que aquellos diferentes, con alguna discapacidad, anomalía o rasgo físico peculiar han sido idóneos para el rol de villanos. A veces simplemente por ser de raza no occidental, encasillados para estos papeles.
En mi opinión, una de las mayores virtudes de este ensayo es que es muy accesible y cercano, ideal para todo tipo de lectores, tanto amantes del cine como aquellos con un poco de curiosidad, deseosos de conocer detalles interesantes tras películas muy conocidas. O, como en mi caso, para anotarse películas que ni conocía, y que el autor las resalta por alguna cuestión digna de consideración.
Para dar consistencia a sus argumentos en este completísimo trabajo plagado de referencias culturales, el autor se hace eco de frases de filósofos, pensadores, críticos y reputados cineastas, exponiéndonos sus mordaces puntos de vista, unas veces románticos, otras pragmáticos. Si en algo se incide con especial interés es en el poder del mensaje, lo que el espectador recibe; lo que nos lleva a la censura, y lo que grandes organismos han tratado de que no saliese a la luz durante demasiado tiempo.
Otro de los aspectos que me ha llamado la atención, es cómo los cineastas han manifestado su inquietud por el tiempo en sus obras, unas veces desde una imaginación esperanzadora, otras desde ese rechazo casi instintivo hacia lo futuro y tecnológico.
En este ensayo el debate está muy presente, lo cual lo hace atrayente. Sin embargo, para mi gusto, a veces me ha resultado demasiado crítico y populista, lanzando afiladas disecciones y puntos de vista con los que, en más de una ocasión, no he estado de acuerdo. Es el único punto negativo que le saco.
En cualquier caso, al margen de esto, Filmish me ha resultado un soplo de aire fresco en la literatura cinéfila, un cómic que encantará a todos aquellos que amáis el cine, y que para ser un ensayo, lejos de ser algo así académico en plan pesado, resulta una delicia que además de entretener, nos enseña cosas que no sabíamos. Y que, estoy seguro, os despertará las ganas por revivir películas de todos los tiempos.






















