Autor: H. P. Lovecraft
Páginas: 260
Año de edición: 1998
Género: Terror
Opinión personal
Muy buenas a todos. Ya estamos de vuelta!!
¿Qué tal está resultando ese verano? Me imagino que algunos habréis disfrutado ya de unas pequeñas vacaciones y otros estaréis a punto de tomaros un paréntesis.
Bueno, el libro que hoy os traigo lo leí hace como mes y medio y os debía esta reseña. Durante varios días me acompañó en mi mesita de noche, sacándome de mi realidad diaria momentos antes de irme a dormir.
Antes de nada, deciros que es la segunda oportunidad que le doy al autor, pues el primer libro suyo que leí, El alquimista y otros relatos, me aburrió enormemente (de sus 8 relatos, solo uno llamado Polaris, que juega entre los sueños y la realidad, llamó mi atención).
Esta vez, con En la cripta, me ha dejado mejor sensación, aunque tampoco es que me haya vuelto loco, también es cierto.
Nos encontramos con una selección de 9 relatos del autor escritos entre 1890 y 1937. En ellos se entremezclan los cultos olvidados, las doctrinas esotéricas y las fuerzas ocultas encarnadas en dioses arquetípicos.
Hablaré solo de los 3 que más me gustaron:
El primero de ellos y el que da título al libro, En la cripta, ha sido mi favorito. El que, para mi gusto, tiene el mejor golpe de efecto cuando lo acabas. Un cuentito macabro que nos habla de una noche en la que un enterrador, un poco bebido y deseoso de terminar cuanto antes el trabajo pendiente en su cementerio, se guarece en una cripta cuando la lluvia empieza a caer, quedando atrapado en ella. Entre los cadáveres, algunos pendientes de enterrar en su sepultura correspondiente, pues nuestro particular enterrador es un poco dejado, se encuentra el de Asaph Sawyer, un anciano bien conocido y odiado por todo el pueblo por su personalidad vengativa y cruel durante toda su vida.
Me gustó mucho, muy conseguido. Y lo mejor de todo, da yuyu.
El segundo que más me gustó fue El color surgido del espacio, (tercero en el orden de relatos del libro). En él se nos cuenta, a través del testimonio de un personaje vecino (algo característico en los relatos de Lovecraft), la historia de una familia de campesinos que vive en mitad del campo, alejada de toda aldea o pueblo, que a partir de un hecho extraño (lo que parece un trozo muy pequeño de meteorito caído del cielo) ve como su vida y todo lo que les rodea va cambiando, cayendo en un deterioro progresivo.
En este relato el mal es tan sutil, pues aunque se insinúa apenas se muestra, que te llega de una forma distinta, consiguiendo que acabes respirando esa atmósfera desquiciante y opresiva en la que, sus personajes, casi no saben contra qué se enfrentan.
Y por último en este particular ranking de preferencias, está El ser en el umbral (el octavo y penúltimo relato en el orden según el libro). La relación de dos amigos se ve truncada por el casamiento de uno de ellos con una misteriosa mujer a la que las malas lenguas relacionan con brujería y cultos satánicos. De repente, el recién casado, empieza a caer víctima de un poderoso y oscuro influjo. Jura despertar de vez en cuando en un calvero en mitad de algún lejano bosque, llegando a presenciar ceremonias grotescas de una secta secreta, y, lo más desconcertante, en un cuerpo que no es el suyo. Cuando su amigo es puesto al corriente de tales confesiones, lo primero que hace es desconfiar y tomarlo por loco dados sus raros comportamientos desde hace tiempo.
Me pareció predecible, aunque interesante y absorbente a su vez.
El resto de relatos me dejaron algo frío. Salvando la nada fluida narración del autor, a veces enrevesada y sin apenas espacios entre capítulos para respirar, el principal fallo que encuentro en estos relatos (me atrevería a decir que en casi toda la extensa obra del autor), son los finales. Me explico. La ambientación tan gótica y misteriosa es magistral, te mete rápido en las diferentes historias, pero llegados a la parte final todo se desinfla por sus desenlaces demasiado fantasiosos o poco creíbles en la mayoría de los casos.
Uno de los aspectos que destacaría como algo positivo son los personajes. La mayoría de ellos (algo que he podido percibir en el autor como característico, y no sé hasta qué punto biográfico) son personajes introvertidos, de buena cuna, leídos e ilustrados, incomprendidos, con gustos poco comunes, y por lo general acaecidos de una delicada salud. Lo que, bajo mi punto de vista, los hace interesantes a más no poder, que quiera saber más sobre sus futuros... La mayoría de veces poco alentadores.
Como dato curioso, entre los distintos relatos de este libro se encuentra La llamada de Cthulhu, uno de los más célebres de su prolífica obra. A decir verdad, por el que me agencié el libro e, irónicamente, uno de los que menos me gustó. Me temo que esa parte de Lovecraft de terror cósmico y dioses venidos de otros mundos acabo de descubrir que me es bastante indiferente.
Algo que también me ha parecido curioso de este libro es que, en algunas de sus historias, se hable de esas familias inglesas que se asientan en aquella América de los primeros colonos, a menudo en parajes remotos, en la linde de un bosque demasiado tranquilo, generalmente asociado a tierra de superchería, creencias antiguas y ocultismo. Es por ello que me recordara tanto a la reciente película de La bruja, que parece sacada de algún relato de este autor. Los que la hayan visto me entenderán.
Como digo, este segundo acercamiento al autor ha estado mejor, pero aunque entretenido, y esto es totalmente subjetivo, en su conjunto me dejó un tanto frío. ¿Por qué leerlo entonces? Solo por En la cripta, el primer relato, ya merece la pena.
No voy a decir eso de que no creo que repita con el autor (porque sigue habiendo aspectos atractivos que me llaman, como sus peculiares personajes), pero no será hasta que pase un tiempo largo.
¿Qué tal está resultando ese verano? Me imagino que algunos habréis disfrutado ya de unas pequeñas vacaciones y otros estaréis a punto de tomaros un paréntesis.
Bueno, el libro que hoy os traigo lo leí hace como mes y medio y os debía esta reseña. Durante varios días me acompañó en mi mesita de noche, sacándome de mi realidad diaria momentos antes de irme a dormir.
Antes de nada, deciros que es la segunda oportunidad que le doy al autor, pues el primer libro suyo que leí, El alquimista y otros relatos, me aburrió enormemente (de sus 8 relatos, solo uno llamado Polaris, que juega entre los sueños y la realidad, llamó mi atención).
Esta vez, con En la cripta, me ha dejado mejor sensación, aunque tampoco es que me haya vuelto loco, también es cierto.
Nos encontramos con una selección de 9 relatos del autor escritos entre 1890 y 1937. En ellos se entremezclan los cultos olvidados, las doctrinas esotéricas y las fuerzas ocultas encarnadas en dioses arquetípicos.
Hablaré solo de los 3 que más me gustaron:
El primero de ellos y el que da título al libro, En la cripta, ha sido mi favorito. El que, para mi gusto, tiene el mejor golpe de efecto cuando lo acabas. Un cuentito macabro que nos habla de una noche en la que un enterrador, un poco bebido y deseoso de terminar cuanto antes el trabajo pendiente en su cementerio, se guarece en una cripta cuando la lluvia empieza a caer, quedando atrapado en ella. Entre los cadáveres, algunos pendientes de enterrar en su sepultura correspondiente, pues nuestro particular enterrador es un poco dejado, se encuentra el de Asaph Sawyer, un anciano bien conocido y odiado por todo el pueblo por su personalidad vengativa y cruel durante toda su vida.
Me gustó mucho, muy conseguido. Y lo mejor de todo, da yuyu.
El segundo que más me gustó fue El color surgido del espacio, (tercero en el orden de relatos del libro). En él se nos cuenta, a través del testimonio de un personaje vecino (algo característico en los relatos de Lovecraft), la historia de una familia de campesinos que vive en mitad del campo, alejada de toda aldea o pueblo, que a partir de un hecho extraño (lo que parece un trozo muy pequeño de meteorito caído del cielo) ve como su vida y todo lo que les rodea va cambiando, cayendo en un deterioro progresivo.
En este relato el mal es tan sutil, pues aunque se insinúa apenas se muestra, que te llega de una forma distinta, consiguiendo que acabes respirando esa atmósfera desquiciante y opresiva en la que, sus personajes, casi no saben contra qué se enfrentan.
Y por último en este particular ranking de preferencias, está El ser en el umbral (el octavo y penúltimo relato en el orden según el libro). La relación de dos amigos se ve truncada por el casamiento de uno de ellos con una misteriosa mujer a la que las malas lenguas relacionan con brujería y cultos satánicos. De repente, el recién casado, empieza a caer víctima de un poderoso y oscuro influjo. Jura despertar de vez en cuando en un calvero en mitad de algún lejano bosque, llegando a presenciar ceremonias grotescas de una secta secreta, y, lo más desconcertante, en un cuerpo que no es el suyo. Cuando su amigo es puesto al corriente de tales confesiones, lo primero que hace es desconfiar y tomarlo por loco dados sus raros comportamientos desde hace tiempo.
Me pareció predecible, aunque interesante y absorbente a su vez.
El resto de relatos me dejaron algo frío. Salvando la nada fluida narración del autor, a veces enrevesada y sin apenas espacios entre capítulos para respirar, el principal fallo que encuentro en estos relatos (me atrevería a decir que en casi toda la extensa obra del autor), son los finales. Me explico. La ambientación tan gótica y misteriosa es magistral, te mete rápido en las diferentes historias, pero llegados a la parte final todo se desinfla por sus desenlaces demasiado fantasiosos o poco creíbles en la mayoría de los casos.
Uno de los aspectos que destacaría como algo positivo son los personajes. La mayoría de ellos (algo que he podido percibir en el autor como característico, y no sé hasta qué punto biográfico) son personajes introvertidos, de buena cuna, leídos e ilustrados, incomprendidos, con gustos poco comunes, y por lo general acaecidos de una delicada salud. Lo que, bajo mi punto de vista, los hace interesantes a más no poder, que quiera saber más sobre sus futuros... La mayoría de veces poco alentadores.
Como dato curioso, entre los distintos relatos de este libro se encuentra La llamada de Cthulhu, uno de los más célebres de su prolífica obra. A decir verdad, por el que me agencié el libro e, irónicamente, uno de los que menos me gustó. Me temo que esa parte de Lovecraft de terror cósmico y dioses venidos de otros mundos acabo de descubrir que me es bastante indiferente.
Algo que también me ha parecido curioso de este libro es que, en algunas de sus historias, se hable de esas familias inglesas que se asientan en aquella América de los primeros colonos, a menudo en parajes remotos, en la linde de un bosque demasiado tranquilo, generalmente asociado a tierra de superchería, creencias antiguas y ocultismo. Es por ello que me recordara tanto a la reciente película de La bruja, que parece sacada de algún relato de este autor. Los que la hayan visto me entenderán.
Como digo, este segundo acercamiento al autor ha estado mejor, pero aunque entretenido, y esto es totalmente subjetivo, en su conjunto me dejó un tanto frío. ¿Por qué leerlo entonces? Solo por En la cripta, el primer relato, ya merece la pena.
No voy a decir eso de que no creo que repita con el autor (porque sigue habiendo aspectos atractivos que me llaman, como sus peculiares personajes), pero no será hasta que pase un tiempo largo.





