Mostrando entradas con la etiqueta Autor: Sam Savage. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Autor: Sam Savage. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de octubre de 2015

Firmin

Título: Firmin
Autor: Sam Savage
Páginas: 222
Año de edición: 2007
Género: Narrativa

Sinopsis
Aventuras de una alimaña urbana. Nacido en el sótano de una librería en el Boston de los años 60, Firmin aprende a leer devorando las páginas de un libro. Pero una rata culta es una rata solitaria. Marginada por su familia, busca la amistad de su héroe, el librero, y de un escritor fracasado. A medida que Firmin perfecciona un hambre insaciable por los libros, su emoción y sus medios se vuelven humanos. Original, brillante y lleno de alegorías, Firmin derrocha humor y tristeza, encanto y añoranza por un mundo que entiende el poder redentor de la literatura, un mundo que se desvanece dejando atrás una rata con un alma creativa, una amistad excepcional y una librería desordenada.


Opinión personal
Hace tiempo que dejé de poner la sinopsis en las reseñas, sin embargo en esta ocasión la he creído necesaria porque no encuentro palabras más certeras para explicar de qué va.
Es difícil expresar lo que sus páginas me transmitieron, así que comenzaré diciendo que es uno de los libros que más cariño le tengo de mi biblioteca personal.

La historia en sí es simple (a veces te da la sensación de que no acontece nada importante) y a la vez tiene una cercanía como muy pocas, lo que, en mi caso por lo menos, hizo que la leyera de un tirón. Es precisamente en su sencillez donde radica su grandeza.
A lo largo del libro irán apareciendo contadas ilustraciones (todas me parecieron una delicia) que harán que nos metamos más en la trama y nos acabemos encariñando de su singular protagonista.

El personaje es... bueno, como lo diría... muy humano, sí, eso es, está lleno de humanidad; desde su particular visión de sí mismo, de autocrítica, de rechazo, hasta su desdén y apatía por sus semejantes conforme ese buen gusto y refinamiento se van acrecentando; desde sus instintos más primarios y carnales, hasta esas ensoñaciones y fantasías propias de un alma bohemia, poeta.
«Firmin no es un ratoncito humano, sino un ser humano en un cuerpo de rata. Esto lo hace áspero, patético, incómodo, sin la menor concesión al infantilismo y auténticamente poético.»
Eduardo Mendoza
He leído ya en anteriores críticas un punto del que otros lectores parecen hacer hincapié: la tristeza. Bueno, debo decir que no es ese tipo de tristeza que me deja mal sabor de boca, esa tristeza oscura, dolorosa, desgarradora, propia de libros como "Martes con mi viejo profesor" o "Cometas en el cielo"; esta en cambio es una de esas de las que yo suelo llamar "tristeza blanca", del tipo entrañable, nostálgica, de las que gusta degustar por su ternura y encanto. Si tuviera que describir el libro a través de una sensación sería lo más parecido a ese amanecer en el que el cielo está nublado y llueve y, a este lado de los cristales, uno se acurruca bajo el edredón haciéndose un ovillo, y, perezoso a la par que reconfortado, posterga la hora de levantarse ante la extraña belleza de ese horizonte frío y gris.

Para acabar me sumaré a lo que ya otros antes de mí mencionaron, sí, el libro es un homenaje a todos aquellos amantes de los libros, a todos aquellos solitarios llenos de imaginación y sed de otros mundos, a todos aquellos, como yo, anónimos ratoncillos de biblioteca.
Esta historia me ha cautivado, esta sí, consiguió transportarme. La recomendaría a cualquiera pero sobre todo a los que encuentran en el placer de leer una forma de vida.



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...