Autor: Selento Books
Páginas: 55
Año de edición: 2017
Género: Fantasía
Opinión personal
Segundo libro que leo de este magnífico tándem (los hermanos Mesas: Jorge, escritor; Carlos, ilustrador), con el que no puedo estar más satisfecho de haber repetido, porque, sinceramente, la historia me ha parecido una auténtica maravilla. Ya de entrada, las brujas siempre me han podido, así que cuando vi este título entre sus obras, supe que caería tarde o temprano.
Todo comienza en casa de BaBaGrana, una bruja vieja y gruñona. De repente, la anciana se empieza a encontrar mal. Al principio simplemente parece cosa de un molesto resfriado, pero conforme van pasando las horas la situación empeora. Experta en hechizos y artes oscuras, se da cuenta de que es una maldición. Pero... ¿de quién podrá tratarse? ¿Quién andará tras ese intencionado desastre? Según su intuición, todo apunta en una dirección... BaBaToca, la más poderosa de las brujas.
Sin más tiempo que perder, y antes de que la situación se desmadre más, pide ayuda a Emeregilda, una niña que tiene en casa como sirvienta, a la que le falta un ojo pero le sobra coraje. La niña parte entonces en busca de unos ingredientes con los que intentar deshacer el poderoso hechizo. Pronto descubrirá que su señora bruja no es la única a la que están echando maldiciones. ¿Qué está pasando?
"Tenían frente a ella a una bruja vestida como una reina. Varios cerdos le abanicaban y otros le servían cervezas negras o corazones de niños horneados. No era vieja y arrugada como las tres que tenía delante. Era una mujer adulta, hermosa, con un pomposo peinado, y un largo vestido oscuro que se perdía más allá del sillón en el que se sentaba. Era BaBaToca, la Gran Bruja. A su lado había un gato de dos colores, blanco y negro, como si lo hubieran partido por la mitad y después pegado con la mitad de otro gato de un color opuesto."
Bueno, qué decir de este libro. Para empezar, dada su extensión, es más bien un relato largo. Me ha gustado tanto, pero tanto... que me es difícil transmitirlo, y eso que me dedico a esto de transmitir a través de las palabras. El estilo es tan sencillo y ameno, y al mismo tiempo cuidado, tan en la línea de esos cuentos de leyenda... Los personajes, con sus defectos y sus virtudes, son un amor, la mar de entrañables. Y el final es inesperado, sorpresivo, con un mensaje tan bonito, tan necesario... que cierras el libro con una sensación de bienestar, de buen rollo, quedándote con ganas de seguir leyendo más. Porque, eso sí, si tuviese que ponerle una pega, lo único que hizo que no le pusiera un 10, es eso, que se te hace corto, y quieres seguir descubriendo más y más. Si alguno de los autores me está leyendo, por favor, me haríais muy feliz si escribieseis una continuación (pero larga) de este cuento. Tenéis que rescatar a estos personajes tan adorables.
Con Babatoca, la bruja de los cerdos, me ha pasado algo realmente curioso. Y es que me ha gustado más incluso que Roro el príncipe gato y la montaña de las ratas (libro que me encantó, que estará entre mis mejores lecturas del año, y cuya reseña podéis leer aquí). Y algunos se preguntarán, ¿cómo es posible? Pues por la misma razón por la que El hobbit de Tolkien me ha gustado siempre más que incluso El Señor de los Anillos, siendo este último más épico y ambicioso. O sea, los dos me hicieron disfrutar como un enano, pero el que tiene ese toque a cuento, a aventura con personajes entrañables, es el más breve, el aparentemente más sencillo y sin pretensiones de grandeza, y el que a la postre más araña mi lado emocional.
Con esto vengo a decir que este relato largo pasa a engrosar esa pequeña y selectiva lista de los mejores cuentos que he leído en mi vida. Ya con esto lo digo todo.
Todo comienza en casa de BaBaGrana, una bruja vieja y gruñona. De repente, la anciana se empieza a encontrar mal. Al principio simplemente parece cosa de un molesto resfriado, pero conforme van pasando las horas la situación empeora. Experta en hechizos y artes oscuras, se da cuenta de que es una maldición. Pero... ¿de quién podrá tratarse? ¿Quién andará tras ese intencionado desastre? Según su intuición, todo apunta en una dirección... BaBaToca, la más poderosa de las brujas.
Sin más tiempo que perder, y antes de que la situación se desmadre más, pide ayuda a Emeregilda, una niña que tiene en casa como sirvienta, a la que le falta un ojo pero le sobra coraje. La niña parte entonces en busca de unos ingredientes con los que intentar deshacer el poderoso hechizo. Pronto descubrirá que su señora bruja no es la única a la que están echando maldiciones. ¿Qué está pasando?
"Tenían frente a ella a una bruja vestida como una reina. Varios cerdos le abanicaban y otros le servían cervezas negras o corazones de niños horneados. No era vieja y arrugada como las tres que tenía delante. Era una mujer adulta, hermosa, con un pomposo peinado, y un largo vestido oscuro que se perdía más allá del sillón en el que se sentaba. Era BaBaToca, la Gran Bruja. A su lado había un gato de dos colores, blanco y negro, como si lo hubieran partido por la mitad y después pegado con la mitad de otro gato de un color opuesto."
Bueno, qué decir de este libro. Para empezar, dada su extensión, es más bien un relato largo. Me ha gustado tanto, pero tanto... que me es difícil transmitirlo, y eso que me dedico a esto de transmitir a través de las palabras. El estilo es tan sencillo y ameno, y al mismo tiempo cuidado, tan en la línea de esos cuentos de leyenda... Los personajes, con sus defectos y sus virtudes, son un amor, la mar de entrañables. Y el final es inesperado, sorpresivo, con un mensaje tan bonito, tan necesario... que cierras el libro con una sensación de bienestar, de buen rollo, quedándote con ganas de seguir leyendo más. Porque, eso sí, si tuviese que ponerle una pega, lo único que hizo que no le pusiera un 10, es eso, que se te hace corto, y quieres seguir descubriendo más y más. Si alguno de los autores me está leyendo, por favor, me haríais muy feliz si escribieseis una continuación (pero larga) de este cuento. Tenéis que rescatar a estos personajes tan adorables.
Con Babatoca, la bruja de los cerdos, me ha pasado algo realmente curioso. Y es que me ha gustado más incluso que Roro el príncipe gato y la montaña de las ratas (libro que me encantó, que estará entre mis mejores lecturas del año, y cuya reseña podéis leer aquí). Y algunos se preguntarán, ¿cómo es posible? Pues por la misma razón por la que El hobbit de Tolkien me ha gustado siempre más que incluso El Señor de los Anillos, siendo este último más épico y ambicioso. O sea, los dos me hicieron disfrutar como un enano, pero el que tiene ese toque a cuento, a aventura con personajes entrañables, es el más breve, el aparentemente más sencillo y sin pretensiones de grandeza, y el que a la postre más araña mi lado emocional.
Con esto vengo a decir que este relato largo pasa a engrosar esa pequeña y selectiva lista de los mejores cuentos que he leído en mi vida. Ya con esto lo digo todo.




