Título: La mujer de papel
Autor: Rabih Alameddine
Páginas: 320
Año de edición: 2012
Género: Narrativa
Opinión personal
He de reconocer que cada vez me gustan más los libros que tratan sobre la vida en Oriente Medio. Historias protagonizadas por personas que sin elegirlo nacen en el lugar y en el momento equivocados. Víctimas pasivas de la situación tan extrema que se vive en estos países. En este caso, el libro del que quiero hablaros nos traslada a un pisito humilde de Beirut donde vive Aaliya, una mujer de setenta años con el pelo teñido de azul y muchas cosas que contarnos.
Aaliya ha dedicado la mayor parte de su vida a leer libros y traducirlos al árabe, sin ninguna intención de ser leída ni mucho menos. Todas sus traducciones se encuentran en cajas guardadas en una habitación de su casa. Años y años dedicados a esta tarea mientras en la calle, el eco de las bombas recordaba la presencia de una guerra continua. Acostumbrada a vivir con el miedo en el cuerpo, termina encerrada en su propia casa con la simple compañía de un rifle con el que poder defenderse en caso necesario.
Pero la historia de Aaliya es mucho más que miedos y guerras. Esta mujer valiente nos hablará de su infancia y su familia, donde si no eres un varón no eres nadie. Pronto la casan y tiene que dejar sus estudios para dedicarse en cuerpo y alma a su marido. Le tocó un hombre inepto e impotente. Jamás supo lo que era el calor y el amor humano. La culpaba de su incapacidad como hombre y aunque confiesa que nunca le puso una mano encima se encargaba de hacerle la vida imposible.
Sin duda, la época más feliz para ella fue los años que trabajó en la librería, rodeada de su bien más preciado: los libros. Unos años felices que comparte con quien fue su mejor amiga Hannah, su cuñada. Una muchacha dulce y generosa. Pero prefiero no hablaros de ella y que lo haga la propia Aaliya de primera mano. Sólo he de decir que es mi personaje favorito.
No puedo olvidarme de las vecinas del edifico donde vive nuestra protagonista. Cotillas y charlatanas pero, al igual que Aaliya, víctimas por el simple hecho de nacer mujer. A pesar de sus diferencias se apoyan las unas a las otras cuando es necesario. Al final del libro todas protagonizan una escena, a mí parecer, inesperada y emotiva.
Por último, debo de destacar que al tratarse de una historia contada por una amante de los libros, está llena de numerosas menciones a obras y autores de lo más variado. Desde antiguos filósofos, pasando por Federico García Lorca, hasta Murakami, por decir algunos de muchos ejemplos. Es por ello un libro que cualquier apasionado de la lectura debe leer alguna vez. En cada página se respira el amor y la pasión por los libros y eso ha sido un factor muy importante para enamorarme de él.
Aaliya ha dedicado la mayor parte de su vida a leer libros y traducirlos al árabe, sin ninguna intención de ser leída ni mucho menos. Todas sus traducciones se encuentran en cajas guardadas en una habitación de su casa. Años y años dedicados a esta tarea mientras en la calle, el eco de las bombas recordaba la presencia de una guerra continua. Acostumbrada a vivir con el miedo en el cuerpo, termina encerrada en su propia casa con la simple compañía de un rifle con el que poder defenderse en caso necesario.
Pero la historia de Aaliya es mucho más que miedos y guerras. Esta mujer valiente nos hablará de su infancia y su familia, donde si no eres un varón no eres nadie. Pronto la casan y tiene que dejar sus estudios para dedicarse en cuerpo y alma a su marido. Le tocó un hombre inepto e impotente. Jamás supo lo que era el calor y el amor humano. La culpaba de su incapacidad como hombre y aunque confiesa que nunca le puso una mano encima se encargaba de hacerle la vida imposible.
Sin duda, la época más feliz para ella fue los años que trabajó en la librería, rodeada de su bien más preciado: los libros. Unos años felices que comparte con quien fue su mejor amiga Hannah, su cuñada. Una muchacha dulce y generosa. Pero prefiero no hablaros de ella y que lo haga la propia Aaliya de primera mano. Sólo he de decir que es mi personaje favorito.
No puedo olvidarme de las vecinas del edifico donde vive nuestra protagonista. Cotillas y charlatanas pero, al igual que Aaliya, víctimas por el simple hecho de nacer mujer. A pesar de sus diferencias se apoyan las unas a las otras cuando es necesario. Al final del libro todas protagonizan una escena, a mí parecer, inesperada y emotiva.
Por último, debo de destacar que al tratarse de una historia contada por una amante de los libros, está llena de numerosas menciones a obras y autores de lo más variado. Desde antiguos filósofos, pasando por Federico García Lorca, hasta Murakami, por decir algunos de muchos ejemplos. Es por ello un libro que cualquier apasionado de la lectura debe leer alguna vez. En cada página se respira el amor y la pasión por los libros y eso ha sido un factor muy importante para enamorarme de él.



