Título: Sukkwan Island
Autor: David Vann
Páginas: 210
Año de edición: 2008
Género: Narrativa
Opinión personal
La isla de Sukkwan es el destino elegido por Jim para pasar unos meses con su hijo Roy, un adolescente de doce años. Una isla salvaje en el sur de Alaska, a la que solo se puede acceder en barco o hidroavión, repleta de bosques y montañas. Tras su divorcio y varios fracasos personales, Jim convence a su ex para que le deje a su hijo. Y en este lugar inhóspito y apartado de la civilización, sin más personas que ellos, sin móviles ni cobertura es donde Jim pretende recuperar el tiempo perdido con su hijo, un adolescente al que prácticamente no conoce, pues abandonó a su mujer y su hijo hace años por otra relación.
En principio serán unos meses, pero luego decide alargar la estancia a un año, en un intento por recuperar a Roy y fortalecer vínculos padre-hijo.
Roy, por su parte, ha accedido a venir por el bienestar emocional de su padre. Intuye que ha tocado fondo, y que otra decepción en su vida lo dejará para al arrastre. La idea de pasar tanto tiempo en mitad de la naturaleza, tan aislado, no le seduce lo más mínimo, pero entiende que las segundas oportunidades son necesarias. Y, por pena, por amor hacia su padre, pone de su parte para que la experiencia sea lo más sanadora posible.
La estancia allí la pasan en una cabaña alquilada. Dentro de las dificultades, de lo desapacible que es aquel rincón, los primeros días son hasta estimulantes, pues el paisaje, el murmullo silvestre o las puestas de sol son de ensueño. Pero las semanas van pasando y la supervivencia comienza a hacerse insoportable, sumado a la presión emocional entre padre e hijo, que por más que ponen de su parte, el ambiente se convierte en algo asfixiante e insostenible. Y la estancia en la isla, una pesadilla claustrofóbica.
No quiero entrar en más detalles, porque es un libro que merece ser descubierto por cada lector. Solo os diré que es toda una experiencia.
Una mitad está narrada desde el punto de vista del hijo, y la otra mitad desde la visión del padre, siendo ambas muy reales y creíbles.
El chico es alguien obligado a madurar antes de tiempo, en ocasiones teniendo que tomar decisiones que no le corresponden, con mucha más cabeza que su propio padre. Me identifiqué mucho con él.
El hombre es alguien que ha ido dando tumbos por la vida, sin poder evitar hacer daño a todos cuanto le rodean. Ese tipo de "balas perdidas" condenadas a fracasar una vez tras otra, egocéntrico (en el fondo solo se quiere a sí mismo), inestable e impulsivo, con tendencia a la autocompasión. Literariamente, de los personajes más odiosos que he conocido, porque por desgracia en la vida real hay mucha gente así.
El final me pareció desgarrador, de esos que tienen cierta justicia poética. De los que te dejan pensando durante días.
La historia tiene un toque de introspección en el que te sumerges con una facilidad pasmosa. Es increíble cómo te mantiene ahí, pegado a sus páginas, con tan solo dos personajes. Sin duda una de las mejores lecturas del año. El libro más duro que he leído en mi vida.



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