martes, 12 de mayo de 2026

El Buscón en las Indias


Título: El Buscón en las Indias
Autor: Juanjo Guarnido, Alain Ayroles
Páginas: 160
Año de edición: 2020
Género: Novela gráfica


Opinión personal
De toda mi librería, esta novela gráfica de edición en cartoné es el volumen más grande que tengo en cuanto a tamaño. Y lo que nos encontramos en ella es nada más y nada menos que la continuación de un libro célebre del Siglo de Oro español.
En 1626, Quevedo escribió El Buscón (se cumplen 400 años de su publicación), una novela picaresca que narra la vida de un vagabundo, mendigo, ladrón y timador que vive rocambolescas peripecias, sirve a diferentes amos y se relaciona con todos los estratos de la sociedad. Al final de la novela, este pícaro segoviano llamado don Pablos embarca a las Américas (o las Indias, como se decía en aquel entonces). Quevedo anunció una segunda parte, que nunca llegó a escribir.
Esta novela gráfica es la continuación que Ayroles y Guarnido imaginaron de esas aventuras de El Buscón en las Indias.

El prólogo (que, ojo, de algún modo conecta con el epílogo) nos pone rápido en situación, ubicándonos en dicho contexto histórico. Concretamente, en los aposentos de la realeza.
Es curioso que, siendo Guarnido el dibujante (quien ilustra la mítica saga Blacksad, protagonizada por animales antropomórficos), haya elegido dedicar la primera viñeta a un animal. ¿Casualidad? No lo creo. En cualquier caso, me ha parecido un guiño la mar de bonito.





Y de ahí saltamos al viaje de Don Pablos, donde empieza la historia en realidad. En la embarcación en la que surca los mares, el segoviano aprovecha para hacer de las suyas y ganar algo de dinero de manera deshonesta, lo que le juega una mala pasada, llevándolo a pisar tierra antes de tiempo.
Por poco no lo cuenta. Pero, por fin, llega al ansiado Nuevo Mundo.






Entonces, llegados a un punto, nos damos cuenta de que sus aventuras por las Indias forman parte del pasado, y que el presente de don Pablos es muy diferente. Está en las Américas, sí, pero apresado en una colonia española. Al parecer, asegura haber encontrado un mapa que lleva hasta el mismísimo Dorado, allí donde el brillo del oro resplandece por doquier. No solo eso, afirma haber estado en dicha ciudad dorada, erigida en mitad de la selva. El alguacil que lo retiene, impaciente, ávido de riquezas, lo tortura para que le cuente cómo llegar a ese recóndito lugar secreto del que circulan tantas leyendas.



Pero, para desesperación del alguacil, que quiere que vaya al grano (y deleite del lector que disfruta de esta historia), nuestro pícaro protagonista se explaya contando su viaje lleno de adversidades y penurias. Por lo que, aunque el grueso de esta novela gráfica se ambienta en el pasado, en ese relato en busca de fortuna, la trama irá yendo adelante y atrás en el tiempo. No solo eso, de vez en cuando don Pablos retrocede a su infancia, retrotrayéndose a recuerdos de niñez agridulces, pues nunca tuvo una vida fácil.


Una de las cosas que más me han gustado de esta joyita del noveno arte es que, a lo largo de ese viaje por las Américas, este pobre diablo se cruza en su camino con todo tipo de personajes secundarios que, muchos de ellos, Juanjo Guarnido ha ilustrado de una forma muy curiosa: dotándolos con unas caras muy reconocibles (al menos para los que peinamos ya alguna cana), supongo que queriendo homenajear a actores de ese cine español de antaño de la época de nuestros padres y abuelos.
Estos son algunos de los que he cazado. Ya me diréis si los parecidos no os recuerdan a alguien.









Otra de las cosas que más me gustaron fue la crítica tan mordaz y certera del colonialismo que, a través de los ojos de El Buscón, nos brinda este cómic. Esa lección de Historia (al parecer tan necesaria en estos tiempos, donde se tiende a dulcificar la conquista de América) en donde se nos retrata cómo el imperio español arrasó con esta civilización indígena, robando sus riquezas y sus tierras, asesinando y esclavizando. Sobre todo la Iglesia Católica, cómplice en esta barbarie, dogmatizando e imponiendo sus creencias religiosas de la forma más despiadada y cruel.




Pero si tuviera algo que destacar, por encima incluso de la propia historia, es el dibujo tan colorista y expresivo de Guarnido. No por nada es uno de mis ilustradores favoritos. Mis viñetas preferidas son aquellas dedicadas a los entornos naturales, la incierta senda llena de peligros a través de la selva en la que te metes directamente dentro, sintiéndote parte de esa expedición de valientes aventureros.





En definitiva, si sois de los que disfrutáis de esas aventuras clásicas, y sentís curiosidad por qué fue de este personaje archiconocido de aquella época de la novela picaresca, os recomiendo El Buscón en las Indias, una novela gráfica con un dibujo espectacular y una edición con un acabado de lujo. Ah, y con un sorprendente giro en su tramo final que pondrá patas arriba todo lo que hasta el momento pensabais o dabais por hecho.




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