Título: Los amigos
Autor: Kazumi Yumoto
Páginas: 210
Año de edición: 2015
Opinión personal
Si no estoy equivocado, este es el primer libro que leo tanto de la editorial Nocturna como de Kazumi Yumoto, la autora de esta historia. Y estoy seguro de que repetiré con ambas.
Los protagonistas de Los amigos son tres chicos de doce años que van a la misma clase. Yamashita es el gordinflón; Kiyama es tan larguirucho que le llaman "espárrago" (y es el narrador de esta historia, así que nos meteremos enseguida en sus pensamientos, emociones y en su forma de ver las cosas); y luego está Kawabe, el raro, un chaval estrafalario que cada vez que habla de su padre se inventa una profesión distinta. Los tres tienen una personalidad bien marcada.
Al principio no parece que tengan mucha relación entre sí, salvo que estudian en el mismo sitio, hasta que un suceso lo cambia todo.
Un día Yamashita falta al colegio. Kiyama se entera por los cuchicheos del motivo de su ausencia: al parecer se ha muerto su abuela. Al día siguiente, Kiyama no puede con la curiosidad, y empieza a hacerle las mil preguntas a su compañero de clase acerca del velatorio y de su difunta abuela, pues la muerte es algo que le suscita temor pero también mucha curiosidad. ¿Qué pasará después? ¿Qué expresión se le quedará a uno al morir? ¿Existirán los espíritus?
Días más tarde, uno de ellos escucha a su madre hablar con una vecina, sobre un anciano al que supuestamente le queda poco. El susodicho vive cerca del colegio, en una casa muy humilde con un descuidado jardín alrededor. Cuando el niño se lo cuenta a sus otros dos compañeros de clase, estos, movidos por el morbo, deciden ir a echar un vistazo.
Entonces, en busca de respuestas, llegan a una especie de acuerdo: espiar al viejo el tiempo que haga falta para ser testigos de excepción del momento de su muerte. Todo ello turnándose entre los tres y sin que este se dé cuenta, claro.
"-¿Que qué pasará? ¿Si muere solo?
Me pregunté qué pasaría. Solo, sin amigos, sin familia. Si pronunciara unas últimas palabras y nadie estuviera allí para escucharlas, ¿flotarían en el aire hasta desvanecerse? ¿Desaparecerían como si no hubiera dicho nada, como si nunca hubiera hablado? Algo como "no quiero morir", "me duele", "tengo miedo" o "he sido muy feliz".
-¡Podremos ver cómo muere! -exclamó Kawabe.
-¿Qué?
-Cuando muera, no lo hará solo. Estaremos allí.
-¿Quiénes?
-Nosotros. Está decidido."
Vi hace unos años una reseña de este libro (no me preguntéis dónde, porque tengo la cabeza a las tres de la tarde) y desde ese momento me llamó mucho la atención. Una frase que venía en la contraportada se me quedó grabada:
"Una novela sobre la muerte que defiende la alegría de vivir."
Pero tranquilos, si pensáis que os he destripado mucho, sabed que es solo el principio, pues aunque el arranque de la novela puede parecer macabro (que lo es), es solo el comienzo de la historia. Más adelante veréis que os lleva por otros derroteros.
Fue el primer libro que escribió su autora, y en poco tiempo se convirtió en un éxito de ventas no solo en Japón, sino en todo el mundo, cosechando prestigiosos premios.
Que no os eche para atrás la etiqueta de "juvenil", porque es una novela conmovedora y cercana, con un lenguaje pulcro y accesible para todos los públicos, y para nada sentimentaloide. Es la historia de un verano para el recuerdo, de personajes que acaban siendo amigos, de esas primeras experiencias que marcan la pérdida de la inocencia, de autodescubrimiento y sobre todo de emociones, donde la tristeza se mezcla con la alegría... Terminas el libro sin querer que se acabe, pues te deja con un sabor a nostalgia.
Resumiendo, una delicia que debería colarse en la biblioteca de cualquier casa, y uno de los libros más bonitos que he leído.