Director: Richard Linklater
País: Estados Unidos
País: Estados Unidos
Año: 2014
Género: Drama
Sinopsis
Drama rodado a lo largo de 12 años (2002-2013) pero en solo 39 días de rodaje. Es la historia de Mason (Ellar Coltrane) desde los seis años y durante una década poblada de cambios: mudanzas y controversias, relaciones que se tambalean, bodas, diferentes colegios, primeros amores, también desilusiones, momentos maravillosos, de miedo y de una constante mezcla de desgarro y sorpresa. Un viaje íntimo y épico por la euforia de la niñez, los sísmicos cambios de una familia moderna y el paso del tiempo.
Opinión personal
La película de la que hoy os vengo a hablar es muy muy especial. Una de las mejores experiencias de este año.
Hace meses que venía siguiendo las noticias referentes a este proyecto, según anunciaban, algo que nunca antes se había hecho, podríamos considerarlo como un hecho sin precedentes en la historia del cine. La filmación de un largometraje rodado durante 12 años. Un casting para el que se coge a un niño de 6 años, cuya figura será el eje de esta historia.
Ya solo la apuesta, tan arriesgada, tan ambiciosa, me pareció curiosa desde el primer momento, pero dejando esto de lado, luego te dices... Bueno, ¿y la película qué? Porque aparte de esta premisa tan original, algo contará, ¿no? ¿O el único reclamo con el que juega es lo de la duración del rodaje?
Pues bien, he aquí mis impresiones por si les pueden servir a esos indecisos que no se atrevieron a ir a verla o no las tenían todas consigo.
La película
Ya desde sus primeros minutos te atrapa, introduciéndote en la vida de este niño de 6 años al que, con pasmosa facilidad a lo largo de secuencias y más secuencias, veremos ir creciendo hasta sus 18 años en tiempo real, sin trampas ni cartón. No solo a él, también al resto del reparto, la hermana, los padres y demás secundarios irán envejeciendo ante nuestras maravilladas retinas. Y la evolución es tan fluida y natural, que transcurre casi sin que nos demos cuenta.
La trama es tan sencilla, tan real y espontánea, que casi sentiremos estar asistiendo a un resumen de nuestra propia vida. Ojo, y con ello no estoy insinuando que esté rodada tipo documental, nada más lejos de la realidad. Es una película con todas las de la ley, pero tan cercana, que estaremos pegados al asiento sin pestañear pendiente de cada nueva cosa que suceda.
De alguna forma, este chico es especial, hablo del actor. O yo lo he sentido así, pues si no llegara a funcionar el protagonista la película no funciona. Nada más colarme en su vida, empaticé con el personaje desde el principio. Pocas veces me he sentido tan identificado con alguien de ficción... Su niñez, llena de cambios, altibajos, tensiones, incomprensión por el mundo de los adultos y mucha curiosidad (esa misma que, todavía hoy, conservo yo mismo por las cosas).
La adolescencia nos la presenta llena de madurez, de aprender a adaptarse a lo nuevo, y también de desengaños, esa etapa en la que descubres que tus padres, esos héroes de andar por casa, no son perfectos como creías, o esos años de soportar desde el silencio y la resignación la compañía de ese nuevo gilipollas que tu madre ha elegido por compañero o sustituto del que era tu padre, o de cuando empiezas a establecer contacto con ese extraño y efervescente mundo de las chicas...
Es en el último tramo, más cercano a la mayoría de edad, donde el muchacho destaca por su personalidad observadora, su forma de contemplar el mundo (a veces incomprendida), su indecisión sobre su papel en esta vida, un alma bohemia de gustos artísticos con la que también me he identificado mucho.
La película es un mural de situaciones y experiencias de la que se podrían sacar muchas lecturas, según el tipo de espectador que se siente a verla. En pocas palabras, la vida misma.
Pese a sus momentos amargos, la experiencia es maravillosa, un bálsamo de bienestar y disfrute.
La canción, el tema principal de la película que también suena en el trailer, es de los mejores aciertos. Una auténtica delicia que no puedo parar de escuchar una y otra vez en mi cabeza.
Como curiosidad, quiero destacar la actuación del padre biológico de los niños, uno de los personajes que más me gustaron. Y tiene gracia porque, con este actor en concreto, Ethan Hawke, podríamos usar esta misma comparación de "proyecto a muy largo plazo", servirnos de su propia vida como visión de un proceso. Cuando un actor empieza desde que es un mocoso en el mundo del cine, tenemos esa sensación como de conocerlo de siempre, pues en este caso lo vimos de crío en "Exploradores", más de joven en "Colmillo Blanco" o en "El club de los poetas muertos", hasta ya en su edad madura en producciones posteriores como "Gattaca" o "Training Day". Es entonces cuando el cariño de uno como espectador es natural.
La única conclusión real que saco de esta obra es que nadie tiene la fórmula perfecta o el manual para vivir la vida. Todos te darán consejos, unos buenos y otros para tirar directamente a la basura, pero el camino, las experiencias, los aciertos, los fracasos... Eso está ahí, esperándote en cada recodo o cambio de sentido. Porque nadie puede vivir las cosas por ti, pero en ti está el cómo vivirlas, si con pesar o amargor por aquello que no tiene remedio, o con filosofía y una sonrisa en la cara.
¿La recomendaría? Sí, a todo ser pensante que por unas horas quiera evadirse con esta experiencia única. Personas que busquéis acción u otro tipo de cine más de emociones extremas, absteneos de verla, en tal caso no es para vosotros.
Puede que alguien difiera de esto que voy a decir pero, personalmente, sus 2 horas y casi 3 cuartos, que no es moco de pavo, se me hicieron cortas (eso sí, aseguraos de vaciar vuestra vejiga antes de entrar). Cuando salieron los créditos me quedé con esa sensación en plan... "No, no puede terminar ya. Y lo más importante: ¿qué voy a hacer a partir de ahora?", porque te quedas con esa curiosidad de saber cómo sigue, porque lo quieras o no, ya formas parte de esa vida, conectado por el recuerdo. Y nada más terminar, una especie de nostalgia te inunda al recordar cómo empezó todo, ese niño pequeño peleando en el cuarto con la hermana.
Ambiciosa, bella, hipnótica, inolvidable.
Hace meses que venía siguiendo las noticias referentes a este proyecto, según anunciaban, algo que nunca antes se había hecho, podríamos considerarlo como un hecho sin precedentes en la historia del cine. La filmación de un largometraje rodado durante 12 años. Un casting para el que se coge a un niño de 6 años, cuya figura será el eje de esta historia.
Ya solo la apuesta, tan arriesgada, tan ambiciosa, me pareció curiosa desde el primer momento, pero dejando esto de lado, luego te dices... Bueno, ¿y la película qué? Porque aparte de esta premisa tan original, algo contará, ¿no? ¿O el único reclamo con el que juega es lo de la duración del rodaje?
Pues bien, he aquí mis impresiones por si les pueden servir a esos indecisos que no se atrevieron a ir a verla o no las tenían todas consigo.
La película
Ya desde sus primeros minutos te atrapa, introduciéndote en la vida de este niño de 6 años al que, con pasmosa facilidad a lo largo de secuencias y más secuencias, veremos ir creciendo hasta sus 18 años en tiempo real, sin trampas ni cartón. No solo a él, también al resto del reparto, la hermana, los padres y demás secundarios irán envejeciendo ante nuestras maravilladas retinas. Y la evolución es tan fluida y natural, que transcurre casi sin que nos demos cuenta.
La trama es tan sencilla, tan real y espontánea, que casi sentiremos estar asistiendo a un resumen de nuestra propia vida. Ojo, y con ello no estoy insinuando que esté rodada tipo documental, nada más lejos de la realidad. Es una película con todas las de la ley, pero tan cercana, que estaremos pegados al asiento sin pestañear pendiente de cada nueva cosa que suceda.
De alguna forma, este chico es especial, hablo del actor. O yo lo he sentido así, pues si no llegara a funcionar el protagonista la película no funciona. Nada más colarme en su vida, empaticé con el personaje desde el principio. Pocas veces me he sentido tan identificado con alguien de ficción... Su niñez, llena de cambios, altibajos, tensiones, incomprensión por el mundo de los adultos y mucha curiosidad (esa misma que, todavía hoy, conservo yo mismo por las cosas).
La adolescencia nos la presenta llena de madurez, de aprender a adaptarse a lo nuevo, y también de desengaños, esa etapa en la que descubres que tus padres, esos héroes de andar por casa, no son perfectos como creías, o esos años de soportar desde el silencio y la resignación la compañía de ese nuevo gilipollas que tu madre ha elegido por compañero o sustituto del que era tu padre, o de cuando empiezas a establecer contacto con ese extraño y efervescente mundo de las chicas...
Es en el último tramo, más cercano a la mayoría de edad, donde el muchacho destaca por su personalidad observadora, su forma de contemplar el mundo (a veces incomprendida), su indecisión sobre su papel en esta vida, un alma bohemia de gustos artísticos con la que también me he identificado mucho.
La película es un mural de situaciones y experiencias de la que se podrían sacar muchas lecturas, según el tipo de espectador que se siente a verla. En pocas palabras, la vida misma.
Pese a sus momentos amargos, la experiencia es maravillosa, un bálsamo de bienestar y disfrute.
La canción, el tema principal de la película que también suena en el trailer, es de los mejores aciertos. Una auténtica delicia que no puedo parar de escuchar una y otra vez en mi cabeza.
Como curiosidad, quiero destacar la actuación del padre biológico de los niños, uno de los personajes que más me gustaron. Y tiene gracia porque, con este actor en concreto, Ethan Hawke, podríamos usar esta misma comparación de "proyecto a muy largo plazo", servirnos de su propia vida como visión de un proceso. Cuando un actor empieza desde que es un mocoso en el mundo del cine, tenemos esa sensación como de conocerlo de siempre, pues en este caso lo vimos de crío en "Exploradores", más de joven en "Colmillo Blanco" o en "El club de los poetas muertos", hasta ya en su edad madura en producciones posteriores como "Gattaca" o "Training Day". Es entonces cuando el cariño de uno como espectador es natural.
La única conclusión real que saco de esta obra es que nadie tiene la fórmula perfecta o el manual para vivir la vida. Todos te darán consejos, unos buenos y otros para tirar directamente a la basura, pero el camino, las experiencias, los aciertos, los fracasos... Eso está ahí, esperándote en cada recodo o cambio de sentido. Porque nadie puede vivir las cosas por ti, pero en ti está el cómo vivirlas, si con pesar o amargor por aquello que no tiene remedio, o con filosofía y una sonrisa en la cara.
¿La recomendaría? Sí, a todo ser pensante que por unas horas quiera evadirse con esta experiencia única. Personas que busquéis acción u otro tipo de cine más de emociones extremas, absteneos de verla, en tal caso no es para vosotros.
Puede que alguien difiera de esto que voy a decir pero, personalmente, sus 2 horas y casi 3 cuartos, que no es moco de pavo, se me hicieron cortas (eso sí, aseguraos de vaciar vuestra vejiga antes de entrar). Cuando salieron los créditos me quedé con esa sensación en plan... "No, no puede terminar ya. Y lo más importante: ¿qué voy a hacer a partir de ahora?", porque te quedas con esa curiosidad de saber cómo sigue, porque lo quieras o no, ya formas parte de esa vida, conectado por el recuerdo. Y nada más terminar, una especie de nostalgia te inunda al recordar cómo empezó todo, ese niño pequeño peleando en el cuarto con la hermana.
Ambiciosa, bella, hipnótica, inolvidable.

































