Título: Resident Evil
Director: Zach Cregger
País: Estados Unidos
Año: 2026
Género: Terror
Opinión personal
La película empieza con Bryan, un mensajero médico que llega a un hospital para entregar algo. Como de costumbre, los sanitarios parecen muy ocupados y, entre médicos, enfermeras y pacientes se abre paso para que alguien le firme la entrega. Una vez salvado el escollo se dispone a marcharse por donde ha venido cuando, de improviso, alguien del personal le pregunta si podría hacer otra entrega.
Este acepta, a pesar de que el hospital de destino está fuera de su perímetro de trabajo, a pesar de ser noche cerrada y de que el tiempo no acompañe, pues las carreteras están nevadas. Recoge el paquete, se monta en el coche y se pone en marcha.
Durante el trayecto intenta comunicarse con su novia, con la que discutió, tratando de hacer las paces, pero no hay cobertura. En un momento dado tiene un accidente en el que atropella a una mujer que sale de la nada. Aunque más bien da la impresión de que haya sido ella la que se lanzó contra el coche. Es aquí cuando las cosas empiezan a desmadrarse.
Lo que parece un hecho aislado en el que la muerte vuelve a la vida de forma siniestra, de repente se convierte en la constante de esta trepidante peli. Y de una granja remota en mitad de la nieve, nuestro protagonista pasa a la ciudad, esa adonde tiene que entregar su paquete (suponemos que algún órgano dentro de una caja frigorífica, una segunda oportunidad para alguien que espera operarse, para quien el tiempo apremia). Es aquí cuando la lucha por la supervivencia se convierte en una contrarreloj llena de tensión y angustia. Y las cosas más terribles y horripilantes harán acto de presencia en su camino, para desgracia de Bryan. ¿Qué está pasando? ¿Qué locura es esta? Es como si fuera el primer día del Apocalipsis.
Debo decir que yo sí jugué a los videojuegos en los que se basa la película, y, salvo contados guiños, es bastante independiente. Y es precisamente esta libertad creativa a la hora de encarar la historia lo que la convierte en la mejor película de Resident Evil que se ha hecho jamás.
De hecho, las anteriores películas de la famosa saga (protagonizadas por la sosa Milla Jovovich) siempre me han parecido mediocres. Y por eso estaba dudoso con ir a verla. Pero le quise dar una oportunidad, y cómo me alegro, porque me sorprendió gratamente. Y si le di una oportunidad fue porque la dirigía el responsable de Weapons y Barbarian, otras dos joyas del cine de terror que disfruté mucho. En mi opinión, este señor está revitalizando el género. Pienso verme todo lo que haga de aquí en adelante.
No es perfecta. El humor, aunque no le sienta mal, en ocasiones (y esto es muy subjetivo) sentí que estaba metido un poco con calzador. Y por eso no le doy sobresaliente. Aun así, merece muchísimo la pena. Contada desde el punto de vista de este joven mensajero, la película nos pone en su pellejo desde el minuto uno. La ambientación hace que estés dentro de principio a fin.
Y hablando de fin, el final no fue el esperado, pero, si lo pienso fríamente, es quizá el que le iba a la historia. Una historia que transcurre toda en una sola noche (una de las cosas que más me gustó), recordándome a ¡Jo, qué noche! (de Scorsese). En este sentido, ambos protagonistas son parecidos, sobre todo en cuanto a encadenar ese in crescendo de catastróficas desdichas.
Muy, muy recomendada. Me lo pasé en grande. Este Resident Evil es un sangriento carrusel de monstruosidades repleto de acción y divertimento de primer nivel.










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